Hugo E. Gamboa Cabrera

¡Gracias, Dios mío!

Hugo E. Gamboa Cabrera

Si, el próximo domingo los colombianos descansaremos de tanta insidia y de mucha polarización. Ojalá no queden rencores. Que se calmen los ánimos y que los dardos envenenados de Gobierno y opositores queden atrás, por el bien de la patria. Que todo el dinero invertido en Cuba y en desaforada publicidad sirva para que haya austeridad de ahora en adelante.

Debe tenerse en cuenta lo que dijo Frank Pearl, uno de los negociadores del Gobierno: “Los acuerdos de La Habana no resuelven todos los problemas.” Partiendo de esa premisa, solo nos queda, con los dedos cruzados, rogar para que de aquí en adelante, unos y otros, cumplan el pacto que firmaron.

Eso si, que ese triunfalismo sirva para permitirle a Colombia al menos tres cosas: ver la forma de conciliar con el ELN y con las bacrim, porque si no la paz verdadera, pese al desarme de las Farc, seguirá siendo una quimera. Que esa justicia transicional  y el tribunal especial de paz acordados cumplan su objetivo. Nada de impunidad ni venganzas. Eso sería volver a la misma incertidumbre de siempre. Y, por último, acabar realmente con el narcotráfico. Este genera mucha violencia, amén de la vergüenza que estamos pasando a nivel internacional, cuando desde los Estados Unidos nos tildan nuevamente como la primera nación productora de cocaína.

Las firmas en Cartagena no nos quitan el desasosiego ni terminan con los interrogantes. El compromiso adquirido entre Santos y Timochenko debe ser una realidad. La inequidad con Nobel no cuadra. No queremos seguir siendo una utopía.

Comments

Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar