El peor de los capitales

Rodrigo Fernández Chois

Hice memoria para recordar los pecados capitales y poder responder la pregunta que  mi hija menor había formulado durante la cena. Miro los dedos de mi mano y en la medida en que los extiendo comienzo el malsano listado: lujuria, orgullo, gula, avaricia y pereza; completo los de la derecha; y sigo con los de la izquierda: ira,… van seis, falta uno.

“Recuerda al ciclista”, intervino mi esposa. ¿Qué tiene que ver Nairo Quintana en esto? Objeté.  Negando con la cabeza ella sonrió.

“Nairo, no. Cochise.”  ¡¿Cómo podía  haber olvidado ese pecado capital cuando siempre le he considerado el peor, el más repudiable y reprochable de todos?!  Envidia. Y anticipando una segura pregunta complementé la respuesta: “un ciclista colombiano muy famoso al que le decían “Cochise” Rodriguez decía que en Colombia la gente se muere más de envidia que de cáncer.”

Continuamos comiendo todos en silencio. Ellas seguramente digiriendo además de los alimentos, las palabras del ciclista. Yo, recordando un meme que había visto por estos días “Nunca grites tu felicidad muy alto. Recuerda que la envidia tiene el sueño muy ligero”.

“¿Será por eso que los zancudos gordos son a los que primero matan?” Sacudí mi cabeza volviendo de las nebulosas donde me encontraba y tras hacerle repetir su pregunta le pedí a mi hija más detalles. “Sí. Mira que a los zancudos cuando están flaquitos nadie los mata, en cambio cuando están bien gorditos, llenitos de sangre, todos quieren aplastarlos con la chancleta.

La gente no se duerme hasta que los aplasta”. Abrí la boca con deseo de corregir su infantil apreciación pero no me salieron las palabras.

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