Hugo E. Gamboa Cabrera

Un acuerdo polarizado

Hugo E. Gamboa Cabrera

Paulatinamente, una parte de los colombianos, aquellos a los que les gusta leer y que han “devorado” las 297 páginas del acuerdo entre el gobierno de Santos y las Farc, están muy preocupados con todo lo que el gobierno, con la aprobación del Congreso de la República,  le cedió al grupo guerrillero a cambio de nada. Eso es incuestionable.

Es inexplicable entonces, que personajes como César Gaviria, el ministro Juan Fernando Cristo, liberales de cepa, deseosos de mostrarle al país que su partido es el abanderado de la “paz”, se hayan dedicado a cuestionar, vilipendiar o estigmatizar a quienes critican muchos puntos de lo acordado en Cuba. Eso es una falta de respeto. En Colombia todavía vivimos en democracia y la gente tiene derecho fundamental, y por lo demás, a pensar diferente.

Han convertido al vicepresidente actual —Germán Vargas Lleras— en referente de la discusión. Le han dado “palo ventiao”, posiblemente porque lo ven como el más firme candidato a la presidencia al no representar al liberalismo, obligándolo a salir a la palestra para que diga, analice, critique o cuestione ciertos puntos que hacia el futuro pueden convertirse en un peligro para el sistema democrático de nuestra Nación.

Y no solo él, igualmente, cuando un presidente dice que no le “paren bolas” al procurador general, o que como presidente puede “hacer lo que le dé la gana”, ya las cosas se pueden poner color hormiga. Por lo demás, estoy convencido que muchos congresistas se mamaron de leer el mamotreto y votaron a ojo cerrado, como Simoncito Gaviria, cuando era congresista.

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