Hugo E. Gamboa Cabrera

¡Al fin!

Hugo E. Gamboa Cabrera

Casi cinco años se demoró el diálogo en Cuba entre las Farc y el Gobierno. En la última semana hubo que improvisar, por afán presidencial, enviando a la isla al ministro Juan Fernando Cristo, a la canciller María Holguín y a los senadores Roy Barreras e Iván Cepeda, para que le metieran política al asunto, ya que en Bogotá consideraban que se corría el riesgo de más demoras, entrabando la urgencia de Santos de presentar al Congreso la reforma tributaria.

Lo cierto es que, al menos, se acabó la tortura de que el gobierno siga gastando muchos millones más en la manutención de todo ese personal, de unos y de otros, en Cuba. Eso costó dos ojos de la cara, pero “todo sea por el bien del país”.

Ojalá cumplan, como dijo Germán Vargas Lleras. Preocupante el costo que va a tener ese acuerdo. Se les va a pagar el 90% del salario mínimo a los que se sometan, más una financiación por crear un partido político y un 70% de $35 mil millones que el Estado les da a los distintos partidos políticos cuando se someten al escrutinio electoral. Esto último por que las Farc inicialmente van a tener unas curules sin participar en elecciones.

La reforma tributaria no sólo es para tapar un hueco fiscal ocasionado por tanta corrupción, sino también para el pos conflicto y para cumplir las cifras del acuerdo. Un sapo bien grande que nos va a costar, y mucho. Igualmente, dolería ver de senadores a “Romaña” o al “Paisa”, por ejemplo.

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