Vetaron a Gardeazábal. Sí, otra vez, por enésima vez. Ya él mismo debe haber perdido la cuenta de las veces que lo han prohibido por decir lo que dice.
Este fin de semana se celebran en Ricaurte, en el norte del Valle del Cauca, las fiestas del Divino Ecce Homo, y como se cumplen 30 años de la publicación de El Divino, la novela escrita por Gustavo Álvarez Gardeazábal, se había planeado realizar una actividad conmemorativa dentro de las festividades.
La idea era que además de la presencia del escritor, asistieran algunos de los personajes en los que el autor se inspiró para escribir esta obra, pues algunos aún viven en el pueblo.
Pero como las fiestas del Divino Ecce Homo son religiosas y las últimas dos novelas Gardeazábal -La misa ha terminado y El resucitado- cayeron muy mal en la iglesia católica, lo vetaron, y el evento conmemorativo de la publicación del libro, se cayó.
Poco o nada importó que gracias a El Divino, que también fue llevado a la televisión -en 1987-, este pequeño pueblo se diera a conocer y que la novela despertara el interés de científicos extranjeros que vinieron a Colombia exclusivamente a investigar las causas por las que en una población tan pequeña hay tantas personas con retardo mental.
Igual, si lo que querían era castigar a Gardeazábal, terminaron haciéndole un favor, pues los vetos surten en el autor vallecaucano un efecto estimulante…
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