Siempre han rivalizado quienes defiendan la tradición con los que acojen los avances tecnológicos. Pasó cuando surgieron las máquinas de producción industrial y los trabajadores de manufacturas las consideraron como las enemigas que les despojaría de su trabajo. Al proponerse el día sin celular, ¿será que se repite la historia o es otra de las excentricidades de Mario Fernando Prado? Parecido al día sin carro que decretan algunos alcaldes para disminuir la contaminación y mejorar la salud.
Si mi homólogo pide algunas respuestas, así sea por celular, prefiero por escrito agregarle un parágrafo a su propuesta: que la “chateanización” sea relevada por el uso del diccionario. Si los alcaldes decretan fechas sin carro, programando marchas a píe o en bicicleta, en este caso del día sin celular la opción sería acudir al diccionario, porque los niños que chatean a mil maravillas, no dominan la técnica alfabética para buscar significados.
Recuerdo que buscar significados o validar respuestas correctas en el diccionario fue uno de los más gratos juegos en otrora.
Ahora esta plaga digital esclaviza y arrasa, dejando corregir la ortografía o buscar significados pero sin que el usuario mejore su léxico ni logre la pulcritud ortográfica debido a su dependencia de repetir clics en google.
Quienes nos salvamos de ser subyugados o apenas escamoteamos la epidemia del celular, recordamos cuando en la niñez buscábamos palabras en el diccionario y luego con estas construíamos ideas, relatos e historias. Recuerdo el Pequeño Laurosse como el mejor tesoro de mi niñez. Si decretan el día sin celular, ahora el lema sería: ¡Diccionarios por celulares!
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