Llegó la hora de decidir

Wilson Ruiz

Una carrera contra el reloj empezó el Gobierno Nacional en la campaña por el sí al plebiscito por la paz, después del aval dado por la Corte Constitucional y divulgadas las posiciones de cada uno de los partidos políticos respecto a este tema, por lo que defensores y detractores del mecanismo buscarán ahora el respaldo del electorado.

Está claro que solo podríamos hablar de legitimidad del proceso de paz cuando se conozcan los resultados finales de la votación del plebiscito, por lo que los ciudadanos tenemos una responsabilidad histórica para decidir sobre el futuro del país. Es nuestro derecho, pero también nuestro deber como ciudadanos, acudir a las urnas para manifestar el respaldo o rechazo a los acuerdos logrados en La Habana.

La obligación ahora del Gobierno y de los promotores de las campañas, es informar detalladamente sobre lo que se va a someter a consulta, lo pactado entre el Ejecutivo y las Farc, para lo cual se tendrá un máximo de cuatro meses, tiempo que será muy limitado si se tiene en cuenta que por disposición de la Corte, absolutamente todos los colombianos deben estar informados respecto de lo que se van a manifestarse en las urnas.

Considero menester hacer algunos comentarios sobre ciertos aspectos que caracterizan el plebiscito:

–  La Corte decidió sobre la pertinencia del umbral del 13 por ciento del censo electoral que debe obtener el sí para lograr el respaldo ciudadano, entendiendo que este se derivó de las instancias y procedimientos previstos en la democracia representativa y en el Estado Social de Derecho.

– La pregunta única que se haga sobre el asunto que votarán los ciudadanos deberá ser clara en indicar que se está decidiendo sobre la desactivación de un grupo armado ilegal y su inserción a la vida civil, lo que se constituirá en el primer paso para la construcción de escenarios apropiados de convivencia, respeto y equidad.

– El debate democrático tiene que ser incluyente, contener la intención de paz de todos los sectores, permitiendo desde ya encausar al país en el objetivo de la reconciliación.

–  Los colombianos tienen el derecho y el deber de estar informados respecto de lo que pasará con algunos miembros de las Farc que decidan no desmovilizarse, la erradicación de los cultivos ilícitos, minas antipersonales, narcotráfico y otros ilícitos que han sido tema de discusión durante casi 60 años de conflicto.

–  Igualmente es fundamental garantizar la transparencia electoral, para que la participación ciudadana se desarrolle sin constreñimientos en todo el territorio nacional, incluidas las zonas que históricamente han tenido el control de grupos armados al margen de la ley.

Estamos en un momento histórico, nuestra participación en el plebiscito debe ser fruto de la voluntad propia, de un voto consciente; los matices de las diferentes campañas, en las que aflorará un sinnúmero de motivaciones, expectativas y esperanzas, permitirá vislumbrar si estamos á o no preparados para la paz.

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