Más de 40.000 envigadeños nos muestran una nueva forma de gobernar. Me gusta pensar que progresivamente vamos pasando de un modelo de gobierno tradicional, en donde los poderes estatales están concentrados en la capital, hacia un modelo más abierto y horizontal.
Se trata de que los ciudadanos jueguen un papel central en la identificación de las prioridades de su territorio, la prestación de servicios públicos y el control de la inversión presupuestal. Un ejemplo de este nuevo modelo, es la forma como se acaba de anexar el municipio de Envigado al Área Metropolitana del Valle de Aburrá.
24.507 habitantes dijeron sí a la integración territorial y dieron un voto de confianza al área metropolitana más antigua del país, convirtiéndose así en un modelo de desarrollo para replicar en otras áreas del país.
Sin embargo, pese a los beneficios de este nuevo modelo, contamos con un déficit en áreas metropolitanas. Aunque hay espacios territoriales que ya se han consolidado en esa forma de integración, aún no han sido reconocidos formalmente.
Necesitamos mayores liderazgos en los gobiernos locales, así como una visión a futuro que permita establecer un diseño institucional que trascienda un periodo de gobierno. Se requiere asumir de manera conjunta la prestación de servicios públicos y diseñar obras de impacto local con ejecución regional, que resulten más eficientes y generen menos costos.
Necesitamos que los municipios promuevan agendas comunes en sus territorios, para sumar esfuerzos, superar intereses individuales, y lograr acercar las políticas públicas a los ciudadanos. Ojalá que el ejercicio de Envigado se convierta en un detonante y genere efecto dominó para estas formas de gobierno en todo el país.
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