Al presidente Juampa lo acusan de haber traicionado a su exjefe Álvaro Uribe Vélez, por no haber querido ser su marioneta.
Ahora sale el exfiscal Eduardo Montealegre, fiel escudero del Presidente, su fiscal de bolsillo, así lo niegue, su alter ego, su asesor en los diálogos de paz en Cuba, a decir que Juampa lo traicionó. Se siente un tufo de rencor del exfiscal por que su ahijado Perdomo, Fiscal General encargado, no fue incluido en la terna para el mismo cargo, según promesa presidencial. Mejor dicho, todo un berenjenal alrededor del poder, en el que se mueven intereses particulares.
Triste realidad. Mientras tanto, el jefe de los diálogos, Humberto de la Calle, acusado de traidor por Ernesto Samper, en la época del proceso 8000, y Juan Fernando Cristo, a quién le decían “garganta profunda” como jefe de comunicaciones de Ernestico, porque era el que “traía y llevaba”, son los candidatos, tras bambalinas, de César Gaviria y Horacio Serpa, seguros de obtener la Presidencia para su Partido Liberal. Manes de nuestra democracia y de la amnesia nacional.
Y para peor dolor, al Banco de la República le ha dado por utilizar sutilezas como esas de colocar la foto de Carlos Lleras Restrepo en el nuevo billete de $100 mil y el de Alfonso López Michelsen en el nuevo de $20 mil, es decir, nos los quieren meter por los ojos como héroes de esta sufrida patria, que un día los tuvo como presidentes sin que nada cambiara. Me quedo con Catherine Ibargüen o el Pibe Valderrama, carajo.
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