Ya se dio un paso vital en los diálogos de La Habana, el cese bilateral de fuego. Ojalá se cumpla. Ahora los colombianos queremos conocer el contenido de los acuerdos. Es indispensable, por muchas razones.
Mientras tanto, debemos ser responsables con lo que vive nuestro país actualmente. Solo aquellos que están enmermelados hasta el cogote, políticos y periodistas de “alto vuelo” en Bogotá, han pretendido hacernos creer que Colombia atraviesa momentos estelares en su economía y que los acuerdos en Cuba serán la panacea para salir del terrible hueco fiscal que padece la Nación.
Eso no es cierto. Ahora el ELN, el EPL y las bacrim, fortalecidas con la deserción de muchos de las Farc, seguirán en esa estela de violencia e inseguridad en la que nuestra patria está y estará envuelta, vaya a saber uno por cuanto tiempo más.
La conocida escuela de negocios de Suiza IMD Busines School dio a conocer hace poco su famoso Ranking de competitividad, en el que Colombia es 51 entre 61 naciones del mundo. Hace tres años está en esa misma posición. En el 2008 era 41.
Su empeoramiento se debe al aumento del déficit de balanza en la cuenta corriente, caída de las exportaciones, volatilidad de la tasa de cambio, inflación creciente y corrupción. Igual sucede con los indicadores recientes de World Economic Fórum.
Nos califican de tener una justicia débil, una altísima tributación y un sistema educativo de pésima calidad. Si seguimos por este camino, será difícil mejorar, aún con el dinero de las Farc invertido en la economía nacional.
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