Como punto a favor de la Alcaldía de Armitage, es la continuidad del programa social “Yo no parí para la muerte”, en el que las madres de territorios violentos y vulnerables han venido alzando la voz para decir que ellas no trajeron a sus hijos al mundo para que se los mataran ni para que mataran a nadie.
Esta excelente iniciativa fue pensada, gestionada y promovida por Felipe Montoya, como asesor de paz de la administración Guerrero y fue tomada en cuenta por la nueva asesora de paz, Rocío Gutiérrez, para seguir favoreciendo este año a 98 madres de las comunas 13, 14, 15 y 20 que fueron graduadas el pasado martes 14 de junio. “Yo no parí para la muerte” busca transformar las maneras como las madres cuidan y crían a sus hijos, construyendo desde el hogar la paz que nos merecemos.
Este tipo de proyectos llevan al fortalecimiento del tejido social, al empoderamiento de género y permiten que quienes han hecho parte directa o indirectamente del conflicto en nuestros barrios se relacionen mejor con sus vecinos, sus familias y con su propio interior. Hay un sinnúmero de historias de vida – en su mayoría dolorosas – que deben ser contadas para sanar esas realidades.
Ese programa le ha ayudado a muchas madres a cargar la difícil prueba de ver morir a un hijo y de volver a asumir – en muchos casos – las riendas de sus vidas. Cali necesita madres con esperanza, protectoras de vida, reconciliadas con su realidad, con la capacidad de transformar comunidades a partir del perdón y aceptándose a sí mismas.
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