Después de seis años de gobierno del presidente Santos, estamos los colombianos acostumbrados a sus frases que producen un efecto totalmente contrario a lo que pretendía, pero creo que la tapa fue la que propicio la semana pasada en el marco del Foro Económico Mundial versión
Latinoamérica, no podría escoger un escenario peor, para decir que si no se aprueba el plebiscito nos veríamos abocados a una guerra urbana. En un foro de esta naturaleza donde se busca generar confianza a los inversionistas y mostrar la solidez que como estado se tiene, una salida como esta genera desazón y preocupación. Máxime ahora que se debe buscar capital internacional para fortalecer sectores diferentes al minero energético caído a nivel mundial y sobre el cual se había estructurado parte del desarrollo nacional.
Pero lo peor no termina ahí, deja muy mal parado su gobierno ¿Cómo es posible que mientras se negociaba, la guerrilla se fortalecía para hacer una guerra urbana?, ¿Que pasa entonces con la capacidad de nuestras fuerzas armadas?, ¿debemos votar un plebiscito a cualquier costo por temor?, ¿porque el Estado perdió la capacidad de contener la subversión que mal o bien no pudo en el pasado llegar con fortaleza a las ciudades?
Presidente, es deber del gobierno brindar seguridad independientemente del resultado en la Habana, a los que creemos que la salida al conflicto es negociada y esperado cuatro años resultados y también a los que no, convénzanos de la paz con argumentos. No atemorice más de lo que ya hemos vivido en sesenta años de guerra. Como dice la ranchera: ¡no me amenaces!
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