septiembre 13, 2018

Una propuesta musical

Umberto Valverde

En el mundo de la salsa hoy en día no es fácil presentar una propuesta que sea bien captada por el público. En otros géneros, como el urbano y reguetón, se hace canciones para que se quemen en una semana, es una producción constante.

El público salsero que va a discotecas y conciertos tiene otros perfiles, está aferrado a referentes que fueron muy grandes y cualquier músico joven será comparado con lo anterior.

Compositores como Tite Curet, Rubén Blades o Jairo Varela, que dejaron una huella para la eternidad, no parecen encontrar un émulo. También sucede con los arreglos musicales, salvo excepciones, quiero referirme por ejemplo a Clandeskina, que logró con un tema conseguir un espacio, así sea pequeño, es muy complicado el panorama.

Para agrupaciones como El Gran Combo o el Grupo Niche parece más cómodo seguir con el repertorio que tienen, porque es su público, sus fans, quienes no desean escuchar sino sus viejos temas. Niche tiene un reto porque es una orquesta joven, pero cómo atravesar esa frontera imaginaria de grabar algo diferente a Jairo Varela. Gran Combo, en más de 15 años, el único éxito diferente a lo viejo fue Arroz con habichuela.

En el marco del festival Ajazzgo, hemos podido ver en el teatro Municipal a Alain Alvarez y su banda. Poco conocido, aún así me sorprendió que parte del público conocía algunos temas.

Apreciado por los músicos, también algunos asistieron. Pero este músico cubano fue descubierto por Chucho Valdés, quien lo llevó a Irakere a sus 17 años. Después fue a la orquesta de Isaac Delgado, quien hoy en día es su cuñado.

Delgado no es sólo un gran músico, sino que ahora es un empresario exitoso en La Habana. Salió para España y se adentro en el flamenco con grandes cantantes, estuvo casi 10 años como director musical de Paco de Lucía, y 3 años con una banda que utilizaba Celia Cruz en este país. Es un músico de tarima, experiencia y formación.

No hay otro camino, la formación y la búsqueda de oportunidades para tocar con los grandes. Por eso apreciamos un concierto fresco pero maduro, que tomaba canciones del pasado y saltaba a la modernidad, a sonidos fuertes.

Alvarez lo hacía con naturaleza. Haciendo canciones baladís, románticas, no se llega a ninguna parte. Hay que trabajar y aprender.