“Si por allá llueve…”

Hugo E. Gamboa Cabrera

Lula Da Silva, expresidente del Brasil, elegido por el Partido de los Trabajadores de dicho país, referente, después de Fidel Castro, de la izquierda latinoamericana, acaba de ser condenado en su patria, por segunda vez, a doce años de presidio por corrupción.

Igual les sucedió a varios presidentes peruanos, a Cristina Kishner de Argentina. A Peña Nieto, de México, no le pasó igual porque allá la justicia es similar a la de Colombia, no funciona, por corrupción y politiquería.

Entonces, la gran pregunta es: ¿Y en Colombia, ¿qué?

La semana anterior nos enteramos que el exministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, por decreto, extrajo del Fondo Nacional del Ahorro -donde los colombianos tienen consignadas sus cesantías para buscar la posibilidad de obtener vivienda-cuatrocientos mil millones de pesos para tapar un hueco fiscal; igual sucedió con la venta de Isagén.

Y ni mencionamos otros hechos similares igualmente graves para el fisco nacional y para los colombianos. No vimos marchas de protesta ni denuncias de los grandes periodistas del país.

Todos calladitos. Mucha gente afiliada al Fondo de ahorro no ha podido lograr su casita pese a cumplir con los requisitos exigidos, sencillamente porque no hay dinero.

Y el mandatario Duque calladito, porque hizo una promesa a Juanpa de no aplicar el retrovisor a su mandato.

En esas condiciones, es difícil salir del atraso. Los magistrados de las altas Cortes no quieren que se les reforme, porque se les acaban las prebendas.

Los congresistas no funcionan mientras no les den “mermelada” y los órganos de control dan pena. Mientras tanto, banana republic.