Cali, octubre 10 de 2026. Actualizado: viernes, octubre 9, 2026 19:54
El arrullo del río, la susurrante brisa y el majestuoso Samán, guardián del complejo, dan la bienvenida al visitante de la Tertulia, la cual evoluciona para continuar a la vanguardia del acaecer artístico de Cali.
La cinemateca, espacio emblemático que nació como un auditorio para la música de cámara, comenzó su transformación en 1975 cuando Luis Ospina y Andrés Caicedo, solicitaron a Maritza Uribe directora del museo, el préstamo de la sala para la presentación del filme boliviano “Sangre de Cóndor”.
El actual director Eugenio Jaramillo narra cómo esta exhibición se realizó con dos proyectores de 16 mm prestados y unas sábanas para el telón de proyección, en un espacio que contaba con unas graderías en cemento.
Este esfuerzo cimentó la creación del cine club del museo dirigido por el ingeniero calculista Gino Faccio, esta organización se dedicó a preservar la historia del cine en la ciudad y a promover la proyección de películas del denominado cine de arte y ensayo. Al ingeniero Faccio lo sucedió Ramiro Arbeláez quien con Andrés Caicedo, Luis Ospina lideraban el proyecto editorial Ojo al cine.
Unos meses más tarde con el apoyo de Inorca, fabricante de las sillas y de cine Colombia la sala se completó para dar inicio a la exhibición cinematográfica continua. A finales de los 80s Ramiro Arbeláez cede su puesto a Julián tenorio, reconocido marxista quien orienta la cinemateca hacia el cine soviético y de sus satélites, luego llega el cineasta Luis Ospina quien debido a sus ocupaciones cede la silla al actual director.
Cine arte
A través de los años se han vivido momentos controversiales, como cuando se proyectaron los filmes “Salo” de Pasolini, “El imperio de los sentidos” de Oshima o “El Pez que Fuma” de Chalbaud, y también difíciles, en 1982 el rio Cali inundó la sala; entre 1990 hasta el 2010 la asistencia de público disminuyó por la aparición de escenarios gratuitos dedicados a la proyección del cine de arte.
Desde hace unos años la sala recuperó el crecimiento de espectadores, motivando a las directivas para acometer mejoras y darle confort al cinéfilo.
Se renovaron la pantalla, la alfombra, el proyector y el sistema de sonido que ahora es JBL, así mismo con la disminución y cambio de silletería se otorgó más espacio físico. Además se determinó que la programación sería 70% dedicada al cine colombiano.
Tras cuarenta y dos años luciendo majestuosa, es lugar de obligada concurrencia para caleños y turistas.
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