Cali, septiembre 27 de 2021. Actualizado: lunes, septiembre 27, 2021 15:23

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No enfrentarlo puede ocasionar serios problemas

El miedo, la enfermedad madre de todas las enfermedades

Juan Ricardo Orduz, Psicólogo Javeriano

Preocuparnos por el miedo no es una preocupación más, de aquellas que deberían despertarnos ansiedad o mayor angustia.

Es una verdadera responsabilidad. Estamos pasando por una época donde las grandes calamidades (pandemia, anarquía, desempleo) suelen dejar en los corazones de las personas la sensación de falta de control, ausencia de futuro, desesperanza e incertidumbre: miedo de un presente imposible de descifrar. Derivando en una enfermedad aún más grave y profunda que la misma pandemia o el desempleo.

En mi experiencia psicoterapéutica el miedo en sí mismo, trabajado en forma inmediata, no es un problema. Nadie muere de miedo, dice el adagio. Pero no trabajarlo, no enfrentarlo en forma sistemática a través de algún tratamiento terapéutico, conduce de una u otra forma a lo que suelo denominar “tenerle miedo al miedo”. Las manifestaciones de esa enfermedad madre de múltiples problemas posteriores, van desde lo más evidente y obvio, hasta aspectos más complejos. Me detendré en algunos de ellos.

Los ataques de pánico, por ejemplo, se han convertido en una reacción bastante frecuente de ese tipo de manejo del miedo descontrolado. Las personas suelen sentir una ansiedad inexplicable y sin ningún origen aparente. Los efectos colaterales son por lo general hipertensión arterial, falta de apetito, temblor incontrolable en todo el cuerpo, insomnio. En realidad el ataque de pánico se origina en la incapacidad de las personas para detectar, leer, identificar los miedos o causas de ese miedo central que les está desordenando sus vidas. Y su incapacidad, o peor, subvaloración de recursos o sobrevaloración de ellos, les lleva a desbordarse en la ansiedad y el pánico a “algo que va a suceder y no sé cómo evitarlo” (palabras de pacientes con ataques de pánico).

Nadie se atrevería a pensar que la depresión fuese hija del miedo. Ciertas clases de depresión correlacionadas con factores externos son definitivamente herederas del miedo y su mal manejo.

Algunos jóvenes me han confesado que se han visto limitados por el exagerado control de sus padres por la pandemia, sintiéndose ellos mismos comprometidos hacia la protección de su familia sacrificando su vida social y la interacción con otros jóvenes.

El miedo a contraer una enfermedad altamente contagiosa y las secuelas en sus adultos podría conllevar en los adolescentes a desarrollar una tipología depresiva consistente en ataques de llanto inexplicables, exagerado terror al mundo externo, aislamiento en el cuarto y dependencia hacia las redes sociales.

Recomendaciones

Considero importante hacer una serie de recomendaciones acerca del miedo, como origen de problemas mayores:

En primer lugar, debemos convertirnos en observadores sensibles hacia la forma como nuestra pareja, familia, hijos, se encuentran manejando el miedo.

Hay formas adecuadas de enfrentarlo: conversar abiertamente acerca de cómo me estoy sintiendo, dialogar sin temores acerca de mis preocupaciones , reconocer nuestras impotencias e incapacidades frente a ciertos temas y asuntos del mundo real. No es malo perder el empleo, lo que puede ser verdaderamente nefasto es creer que no conseguiré uno nuevo. Y pero aún, convencerme de ello.

En segundo lugar sugiero convertirnos en sembradores de esperanzas, ser obsesivos en el sentido positivo del término en la manera como imaginamos el futuro de nuestra familia, de nuestra pareja e hijos, incluso el de nuestro país.



Una de las mejores vacunas contra el miedo es el sembrar oportunidades y opciones en nuestra vida cotidiana. Las personas que piensan y crean miradas diferentes y nuevas salen mucho más rápido del campo de la depresión y pueden abordar con valentía sus ataques de pánico.

Finalmente invito a los lectores a trabajar la estrategia de estrategias para enfrentar el miedo: aprender nuevas herramientas de crecimiento personal. Reconocer que soy una persona curiosa e interesada en los mundos por venir.

Tener miedo no es malo. Es muy humano. Pero no hacerte cargo de su impacto y consecuencias puede ser verdaderamente costoso para tu vida. Aprende a resolverlo.

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