Cali, octubre 13 de 2026. Actualizado: martes, octubre 13, 2026 19:39
Los veteranos y reservistas de la Fuerza Pública agrupados alrededor de ACORE Valle se sumaron a las acciones de atención de la emergencia provocada por el terremoto del pasado 10 de agosto, mediante una estrategia que incluye apoyo logístico a organismos de socorro, recepción y distribución de ayudas y la conformación de equipos profesionales para la identificación preliminar de daños en edificaciones.
La iniciativa se desarrolla en coordinación con representantes de diferentes asociaciones de veteranos, empresarios y el Comando de la Tercera Brigada, con el propósito de aprovechar la experiencia y capacidad organizativa de quienes pertenecieron a la Fuerza Pública para apoyar las labores que actualmente se adelantan en las zonas afectadas.
Uno de los principales frentes de trabajo está dirigido precisamente a quienes permanecen atendiendo la emergencia.
Bajo el concepto de “ayudar al que ayuda”, ACORE Valle organizó equipos de apoyo logístico para acompañar las labores del Batallón de Ingenieros, grupos de rescate, Policía Militar, Policía Nacional y cuerpos de Bomberos.
La estrategia contempla suministrar hidratación, alimentación, medicamentos, insumos y otros elementos básicos requeridos por el personal que permanece desplegado en los diferentes puntos de atención.
De acuerdo con la organización, la intención es identificar previamente las necesidades para evitar que las donaciones se concentren en productos que no sean prioritarios y facilitar que los recursos lleguen a los equipos que efectivamente los requieren.
Empresarios también se han vinculado a esta red con aportes y suministros, que son canalizados de acuerdo con los requerimientos identificados durante la emergencia.
Como parte de la estrategia, la sede de ACORE Valle fue habilitada temporalmente como Centro de Acopio y Apoyo.
En este punto se reciben, clasifican y organizan las ayudas antes de ser destinadas a los diferentes frentes de atención.
La logística busca ordenar la solidaridad ciudadana y empresarial en momentos en que diferentes sectores de Cali y otros municipios afectados requieren suministros, mientras los organismos de emergencia mantienen sus operaciones.
El mecanismo también pretende evitar uno de los problemas habituales durante situaciones de desastre: la llegada desorganizada de donaciones a los puntos donde trabajan los equipos de rescate, situación que puede terminar dificultando las propias operaciones.
Otro de los componentes de la iniciativa involucra a veteranos y familiares que cuentan con formación profesional en ingeniería, arquitectura, construcción y áreas relacionadas.
Con ellos se están conformando equipos voluntarios para apoyar la identificación preliminar de daños en viviendas y otras edificaciones afectadas por el terremoto.
El objetivo es realizar una primera observación de las estructuras, identificar posibles riesgos y orientar a los propietarios sobre aquellos casos que requieren una evaluación especializada.
Este apoyo no sustituye los conceptos técnicos que deben emitir las autoridades o los profesionales facultados para determinar la habitabilidad y seguridad estructural de un inmueble, pero puede contribuir a identificar situaciones que requieren atención prioritaria.
La necesidad de evaluaciones técnicas se ha convertido en uno de los principales desafíos después del terremoto, debido al número de edificaciones que presentan grietas y otros daños cuya gravedad no puede determinarse únicamente mediante una inspección visual de sus habitantes.
ACORE Valle y otras organizaciones vinculadas a la iniciativa también comenzaron un censo para establecer cuántos veteranos y reservistas resultaron afectados por el terremoto.
El propósito es conocer las necesidades de estas personas y sus familias y facilitar posteriormente la articulación de ayudas.
Al mismo tiempo, veteranos residentes en diferentes sectores se han integrado a grupos de voluntariado que participan en actividades de remoción de escombros, organización logística, orientación comunitaria y acompañamiento a damnificados.
La experiencia adquirida durante sus años de servicio, particularmente en aspectos relacionados con logística, organización y respuesta en terreno, es uno de los recursos que estas organizaciones buscan poner a disposición de la atención de la emergencia.
La estrategia pretende integrar en una misma red a asociaciones de veteranos y reservistas, profesionales, empresarios, autoridades militares, Policía, organismos de socorro y ciudadanos interesados en contribuir.
El desafío será mantener esa articulación de acuerdo con las necesidades definidas por las autoridades y organismos responsables de la emergencia, especialmente durante una etapa en la que, además de las labores inmediatas de atención, comienzan a adquirir mayor importancia la evaluación de viviendas, la recuperación de infraestructura y el acompañamiento a las familias damnificadas.
Con la emergencia entrando en una nueva fase después de los primeros días posteriores al terremoto, la participación de organizaciones sociales, empresariales y profesionales puede convertirse en un complemento para las capacidades institucionales, siempre que las ayudas y el voluntariado se coordinen con quienes dirigen las operaciones en terreno.
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