noviembre 14, 2018

Presentes

Leonardo Medina Patiño

Dice bien de un presidente de un país, que al reunirse con delegaciones extranjeras, lo que obsequia como presentes de su tierra son libros de escritores de su Nación.

Recuerdo que hace algunos años, Álvaro Uribe obsequió al comandante Hugo Chávez un bello ejemplar de la novela escrita por ese Popayanejo ejemplar Víctor Paz Otero, sobre la vida del Libertador que tituló: “Bolívar, delirio y epopeya”.

Esta semana, el presidente Iván Duque Márquez llevó de presente al embajador de Francia en Colombia Gaultier Mignot, como aporte para la biblioteca del Foro de París sobre la Paz, tres libros: “Líbranos del Bien”, “Los ejércitos” y “Noticia de un secuestro”.

El primero de ellos es una obra de Alonso Sánchez Baute. Un homosexual culto, apasionado por el arte y la literatura, que siempre nos sorprende con sus destellos literarios y sus sibaritas columnas que deja a sus lectores con una mirada distinta de los problemas que aborda.

El segundo libro es enorme: “Los ejércitos”. De un autor pastuso también enorme: Evelio Rosero.

Un ser cálido, lector y escritor impenitente con quién he compartido intercambio de ideas sobre la literatura.

Este libro obtuvo premio Tusquets, que es la editorial que lo publica.

Y no podía faltar nuestro Nobel de literatura, diría que es el único Nobel que sí reconoce Colombia, y realiza su contribución con “Noticia de un secuestro”. Crónica ya incrustada en los clásicos de la narrativa nuestra y que Bill Clinton catalogó como uno de sus libros favoritos. Ya ven como el presidente Duque va fijando mojones sobre su relación con el mundo exterior y lo que será también su proyección en materia de cultura y arte.

Hay que enseñar una nueva imagen de hombres forjados a través del trajinar diario con las palabras.