Gustavo Álvarez Gardeazábal

La crónica de Gardeazábal

Ni libros ni vinos

Gustavo Álvarez Gardeazábal

Según los sabiondos que ahora han aparecido por montones, casi como plagas, a través del youtube para enseñarnos a entender la economía mundial, dizque estamos camino a una depresión. Según ellos, se ha ido formando la tormenta perfecta con la pandemia, la crisis de los contenedores, la guerra de Ucrania y el camuflado deseo imperial chino.

Las medidas tomadas por la Unión Europea y los Estados Unidos para castigar a Rusia han terminado siendo un tiro en los pies donde estaban paradas cada una de las economías de esos países. La inflación galopante surge entonces como acicate o enemigo, depende como se vea.

Lo peor empero no es la falta de dinero en los bolsillos de los habitantes del mundo ( y de sobra en las bóvedas de los bancos rusos o neoyorquinos)sino el gran retroceso en la batalla ambientalista en que nos habían metido.

Con la sola supresión del flujo de gas a Alemania y la tempestad en los precios del petróleo, la gran campaña para evitar el uso del plástico y la quema de combustibles fósiles, se ha venido abajo. Y, aunque no se crea, los grandes paganinis son el vino y los libros.

Cómo se combatió con ferocidad el uso de las bolsas de plástico ,no midieron cuantos árboles fueron tumbados para satisfacer la demanda de papel para bolsas con que en muchas partes resolvieron solucionar la ausencia de las plásticas. Y como todo es oferta y demanda ,el precio del papel se fue a las nubes y los periódicos y revistas redujeron sus páginas y los libros se han ido poniendo a precios escandalosos que espantan a cualquier lector.

De la misma manera, el corte del chorro del gas ruso a los alemanes y a otros países europeos puso de presente que el gran fabricante de vidrio, y de paneles solares con los que se combate la contaminación, es Alemania y que si no mantiene prendidos los hornos de sus grandes fábricas de vidrio, que consumen gas como locos, el vidrio va a escasear y los vinos y licores del mundo entero que se han envasado siempre en botellas pueden terminar perdiendo su sabor y su gracia empaquetados en tetrapack , en bidones de plástico o en tarros de lata como su eterna rival,la cerveza.

Igual a la sensación de fastidio que sienten muchos cuando leen un libro en la pantalla del internet y no en las páginas impresas empastadas en las carátulas de un libro. La pandemia dizque nos cambió la vida. Esta crisis económica provocada nos va a arrebatar a los dos símbolos de nuestra civilización, el vino y los libros

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