Cali, febrero 12 de 2026. Actualizado: jueves, febrero 12, 2026 11:55
Es neceasario hacer un esfuerzo para que en la campaña por el plebiscito reine el respeto por la opinión contraria.
Las instituciones y entidades defensoras de la democracia están llamadas a jugar en la campaña por el plebiscito un papel que trascienda el debate entre el Sí y el No.
A medida que pasan los días es más evidente la polarización que el tema produce, y preocupa que después del 2 de octubre, día en el que se realizará la trascendental votación, la discusión continúe.
En ese sentido, el papel que deben jugar la academia, las entidades cívicas y sociales y los medios de comunicación, más que respaldar una u otra opción, es promover el respeto entre las partes y preparar al país para aceptar el resultado del plebiscito, que debe tomarse como el punto final a esta discusión, no como el argumento para extender y radicalizar la polarización.
Si se logra que el grueso de la ciudadanía tenga claro y acepte que, según su visión de país, sus vivencias y su lectura del conflicto, cada colombiano puede encontrar argumentos válidos para marcar una u otra opción, se habrá logrado mucho y el día del plebiscito, aunque se piense diferente, se respetará la voluntad de las mayorías.
Por eso es tan importante insistir en tres cosas: primero, en que los colombianos conozcan los acuerdos, que los lean y se hagan un concepto propio de ellos, al margen de las peleas protagonizadas por los políticos que promueven una y otra opción. Segundo, que el 2 de octubre salgan a votar, para que la opción que se imponga en las urnas tenga una mayoría clara e incuestionable. Y, tercero, que Colombia no se va a acabar porque gane el Sí o porque gane el No, el resultado, sea cual sea, debe ser el punto de partida para construir un mejor país.
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