Cali, diciembre 5 de 2025. Actualizado: jueves, diciembre 4, 2025 23:36
Es comprensible la preocupación ciudadana ante lo que pueda pasar en Colombia a partir de este 12 de febrero, cuando comienzan las marchas de la oposición y del gobierno, pues el antecedente del paro nacional de 2021, que derivó en bloqueos, destrucción y violencia, revive en la memoria colectiva momentos que el país ni merece ni debe repetir.
En ese sentido, quienes convocan las movilizaciones de lado y lado, deben entender la responsabilidad que les asiste, pues del tono y las formas en las que se manifiesten dependerá en gran medida el rumbo que tomen las marchas.
En el estallido social del 2021 las calles fueron tomadas por contradictores del gobierno del entonces presidente Iván Duque; sin embargo, en esta ocasión hay un factor adicional de tensión que genera mayor preocupación, porque además de opositores del presidente Gustavo Petro, también saldrán a las calles simpatizantes del gobierno, convocados por el propio jefe de Estado, lo que hace temer que se presenten confrontaciones ciudadanas.
Aquí hay que hacer un llamado a la responsabilidad a los líderes de una y otra orilla, y también un llamado a la sensatez a quienes se identifican con la oposición y con el gobierno, para que entiendan que Colombia no puede abrir la puerta de las confrontaciones entre ciudadanos.
En un país con un historial de violencia política tan grande como el nuestro, no se puede caer en una trampa que detone una guerra civil. Unos y otros deben expresar sus ideas, oponerse a las iniciativas del presidente Petro o respaldarlas, pero con respeto por quienes tengan posiciones contrarias y teniendo claro que hay una institucionalidad, en este caso el Congreso de la República, que se encargará de aprobar o negar los proyectos presentados por el gobierno.
A pocos días de las marchas, Gobierno y oposición deben bajarle el tono al lenguaje y hacer claros llamados a manifestarse en paz.
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