Tuluá, feria y navaja suiza

Leonardo Medina Patiño

He vivido en Tuluá gratos momentos. Vacaciones estudiantiles, tertulia con amigos, lanzamiento de libros como “Agonía de un adolescente”, de autoría de Jairo Ramos Acevedo, almuerzos inolvidables. Viven aún familiares que llevo en mis entrañas.

De Tuluá son Jorge Restrepo Potes, Edgard Victoria, Oscar Hernán Correa, Edgard Moncada (QEPD). Sus calles fueron inmortalizadas en las líneas de “Cóndores no entierran todos los días”, por la sapiente pluma de Gustavo Álvarez Gardeazábal.

Hoy inicia su 64 feria, que es de las más destacadas en Colombia, en el reconocido coliseo “Manuel Victoria Rojas” y en Tuluá se siente la calidez de este festejo.

Sin embargo, no todo es dulzura. Se conoció en pasados días una denuncia pública producto del informe de la Contraloría General de la República y que la periodista Yolanda Ruíz publicó y que empaña la gestión realizada por el actual alcalde, Gustavo Vélez Román, que, según lo visto, había impreso buena gestión en el municipio.

Se trata de una contratación celebrada por la alcaldía de Tuluá con una agremiación sindical de prestadores de servicios generales y salud- Aspressa-, que son de las denominadas “navaja suiza”, porque traen de todo. En esta ocasión suscribió contratos por la suma aproximada de 48 mil millones de pesos con diferentes objetos como son: aseo, siembra de árboles, servicios de salud y actividades culturales. Lo más triste es que se encuentra incluido un hospital como el Rubén Cruz Vélez, E.S.E. donde los recursos deben ir a los más necesitados para servicios de salud.

 

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