Casi es Semana Santa y sabemos que cuarenta días antes Jesús se aisló en el desierto. De ahí viene la palabra cuarentena, un calificativo para el aislamiento sanitario que permitió contrarrestar la Peste Negra durante la edad media, cuando no existían los recursos clínicos. ¡Por esto la reclusión es muy necesaria!
El Covid 19, una cepa de la familia Coronavirus, trasformó al mundo, mucho más de lo que lo hizo el atentado de las Torres Gemelas.
El desarrollo del evento no ha llegado a los tres meses, pero hay conclusiones importantes. La intercomunicación social de las redes, que nos permite conocer en tiempo real lo que está sucediendo, ha generado una sinapsis social valiosa y –a pesar de todo lo que se critique las fake news- la humanidad es hoy una sola que reacciona de manera preventiva y más rápida de lo que lo habría podido hacer tan sólo un par de décadas atrás.
Con respecto al virus… ¿Qué puedo decir? No son seres vivos sino estructuras microscópicas acelulares que han estado en el planeta desde el comienzo de la vida y han evolucionado. Acaricio las palabras de H.G. Wells cuando escribió “La Guerra de los Mundos”. Al final de su obra los extraterrestres invasores “fueron vencidos -tras fracasar todos los recursos del hombre- por las criaturas más diminutas que Dios en su sabiduría puso sobre la Tierra.
Mil millones de muertes hicieron al hombre acreedor a su inmunidad, al derecho a sobrevivir entre los infinitos organismos de este planeta, y ese derecho es nuestro ante todo adversario, pues el hombre no vive ni muere en vano”.
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