Nunca jamás

Hugo E. Gamboa Cabrera

Una nueva reforma tributaria, en las actuales circunstancias por las que atraviesa el país, es bastante engorrosa, injusta y cansona. En el gobierno de Juampa hubo dos reformas con el cuento de la paz y con aumento del IVA al 19%, cuyos recaudos fueron utilizados para pagar mermelada a manos llenas, amén del robo de mucho dinero de esa paz y el de dejarnos súper-endeudados cuando se fue.

Lo cierto es que cada que llega un nuevo gobierno no está bien echar mano de ese recurso impopular cuando existen otras formas de lograr recursos. Reformar el Congreso de bicameral a unicameral con dos representantes por departamento; reformar la justicia, politizada y corrupta, dejándola como un solo cuerpo judicial con salas de tres integrantes; desaparecer la JEP y dejarla igualmente, como otra sala judicial.

Acabar con institutos y entidades donde pelechan y se envejecen sin producirle al país y, porque no, pensar en reformar organismos de control y vigilancia cuyas cabezas son fichas políticas sin “independencia ni autonomía”. Solo le funcionan a los que los eligen en esos cargos, a los que coadministran. Se necesita un mandatario verraco, que no tenga escrúpulos, es decir, que no espere que el Congreso le diga que sí, pues eso no va a suceder nunca, y todos sabemos por qué. Ya Petro, como candidato, dijo que lo haría. No estoy de acuerdo con él por muchas razones riesgosas para el país, pero si él lo pregona, sin que nadie diga nada, por qué no lo puede hacer otro candidato demócrata. Solo falta decisión y coraje. Colombia lo agradecería.

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