Mate en dos movimientos – II

Rodrigo Fernández Chois

De repente, la voz cruda de su oponente lo apartó de sus pensamientos… “Mate en dos movimientos”. El dictador observó horrorizado como el número uno del mundo tomaba el alfil para depositarlo en el escache junto a él.

Un movimiento con signo más y admiración para el registro futuro de la partida, pensó. “Alfil, coño de tu madre”, susurró el tirano. Cómo le había hecho daño a lo largo y ancho de todo el tablero, yendo de aquí para allá, logrando casi lo impensable.

Y ahora estaba ahí, descaradamente junto a él; en sus propias narices. Sí, podía comérselo y disfrutar del placer que eso le daría. O dejarlo capturar por su caballo.

Pero sabía que lo uno o lo otro conduciría inevitablemente al mate y al peor de los finales posibles. Era su turno de jugar y el tic tac del reloj de control volvió a martirizarlo.

Alzó la vista y vio al ruso, el segundo del mundo contemplando de lejos la partida. Por unos segundos el ruso y él cruzaron miradas. En esta ocasión le notó distante.

Incluso creyó verlo mover su cabeza suavemente de un lado a otro haciendo una negación. El sudor frío recorrió su frente. Su oponente, impávido, lo miraba fijamente con sus profundos ojos azules.

Quería masacrar al alfil, pero no tenía el valor de hacerlo. Sería un suicidio. Tomó la decisión de rendirse. Sus regordetes dedos tumbaron el rey, se puso de pie y extendió la mano a su rival.

Entonces, de la nada, dos sujetos de negro lo sujetaron, recogieron todas sus fichas y lo sacaron de la habitación sin musitar palabra.

Comments

Comparte esta noticia...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar