Hace tres meses, la administración municipal canceló el contrato que privatizó el recaudo de impuesto en la ciudad de Cali, decisión que aplaudimos necesaria y valiente en ese momento. Hoy celebramos que desde ayer, la Alcaldía retomó finalmente el recaudo de los impuestos.
La decisión de ceder el recaudo de impuestos a un privado lesionó gravemente la ciudad (recordemos que la ciudad es la gente).
Este \”contrato\” violó, en primer lugar, el principio que dice: \”no hay impuestos sin representación\”, hace que los recursos públicos dejen de ser sagrados y permite que los intereses de un particular sean más importantes que los de todos los caleños.
En consecuencia se le entregó una función exclusivamente pública a un privado, por eso el contrato tenía un objeto ilegal. El contrato de Si Cali también atropellaba el derecho a la intimidad y la confidencialidad de la información tributaria de cada uno de los ciudadanos, al darle a un privado datos sobre nuestras propiedades y negocios. Este contrato resultó lesivo, pues no mejoró la gestión tributaria.
Nuestra ciudad pasó de ser en el año 2008 la tercera ciudad en términos tributarios del país a ser hoy la sexta. Del año 2008 al 2010 solo creció en un 1,74%, mientras una ciudad como Barranquilla creció 13,76% en este mismo periodo. Pasamos de recaudar 44 pesos por cada peso gastado en gestión tributaria en el 2003 cuando el recaudo era público, a 29 pesos en el modelo privado. La ciudad se gastó $94.041 millones en Si Cali.
Bienvenida la soberanía fiscal, enhorabuena que la administración municipal retome el control de los impuestos y con ello garantice mayores ingresos para hacer inversión, para garantizar una ciudad para la vida.
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