La justicia fortalece a la democracia

Hernando Giraldo Duque

La historia de la humanidad es dialéctica, después de que el hombre primitivo vivió en las condiciones más adversas, luchó contra las inclemencias del clima, contra los animales feroces y el hambre, la especie humana evolucionó hacia la edad de los metales, donde aparece la propiedad privada y, desde luego , el Estado. Fue en la antigüedad propiamente dicha en la que Platón y Aristóteles, los Sofistas griegos, debatieron el tema de la justicia y el de la democracia.

Paradójicamente una sociedad dominada por el esclavismo, crea el término democracia, es decir, la participación del pueblo en los asuntos de la ciudad Estado, y fue el desarrollo de Grecia y Roma el que ajusta o estructura la “democracia” y la “justicia” en la antigüedad.

El Estado debe funcionar de acuerdo a unas leyes (Ley del Talión, el Derecho Romano, entre otras) y no es posible la existencia de la Democracia, sin un aparato de justicia sólido. Particularmente Grecia entra en crisis cuando condenan a Sócrates a morir como consecuencia de su envenenamiento con la cicuta. Ciertamente como en casi todas las épocas de la humanidad el hombre, fundiendo conceptos de historia, religión, economía y ciencias sociales ha construido el mundo de las ideas, que son políticas, viene entonces un hecho terrible, y es que a veces, la Justicia se politiza, y en otras ocasiones la política se judializa. En mi criterio personal, ninguna de las dos tendencias contribuyen a que la democracia fluya, pienso que la Justicia se debe respetar, y dejar que ella se desarrolle en términos de equidad, objetividad, y según la verdad objetiva, se cumpla ese sistema normativo. Me parece un horror que la institucionalidad entre en debates contra la justicia, ese no es el diseño de nuestra democracia. Colombia es un país que está diseñado por la indepencia de los poderes que la administran, el poder ejecutivo debe conservar su serenidad y su actuación, no tiene porqué ser dominado por intereses personales, o estar subordinado al amiguismo o actitudes sentimentales, o al afecto o desafecto de tal o cual ser humano.

Creo que nuestra nación está viviendo una guerra motivada por intereses políticos, por la corrupción y por el poder que está influyendo indefectiblemente a la democracia colombiana, y esa situación es trágica para el pueblo, para la sociedad. Si bien es cierto, ya nuestro territorio es presa de una ola de violencia grave, vamos hacia un conflicto más sangriento y que va a generar muchas víctimas producto de esta guerra que no tiene fin.

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