Hugo E. Gamboa Cabrera

Fuerzas y contradicciones

Hugo E. Gamboa Cabrera

Cada día el presidente Petro da mucho de qué hablar, gracias a su computador (X) y a las entrevistas que le realizan en diferentes medios de comunicación.

Actúa conscientemente, como bien dice Gustavo Álvarez Gardeázabal, “asustándonos a todos” con sus “proféticas” palabras y hechos, denostando de reconocidas personalidades de antaño, de la “oligarquía” de los partidos y de un cambio que, analizando a profundidad, no difiere mucho de los que tanto pregonaban Hugo Chávez y Fidel Castro, quienes veinte años después el primero y más de sesenta el segundo, dejaron como resultado de su gestión dos países que hoy dan lástima porque, de ser felices pasaron a la pesadumbre, hasta el punto que Petro hoy envía como donación a Cuba 600 mil huevos para que sean repartidos a familias mal alimentadas. Ojalá sea así.

Hoy personajes como Felipe López Caballero y Mauricio Cárdenas, se pronuncian fuertemente contra Petro. El primero como hijo de presidente y el segundo como importante ministro en dos ocasiones, los que, de alguna manera, no hicieron nada por esa Colombia profunda que, gracias a su pobreza y analfabetismo, cayeron en las redes de la izquierda convencidos de que por allí les llegaría alguna migaja del Estado, lo que hasta ahora tampoco hemos visto pese a la narrativa y retórica presidencial en la que son excepcionales, salvo los 40 camiones para recogerle agua a la Guajira que solo sirvió para realizar tremendo negocio entre gobierno y políticos corruptos.

Nos hablan de que nos van a traer gas desde Venezuela, un combustible que desde hace algunos años no funciona adecuadamente porqué los ingenieros especializados en el tema se fueron de su país.

Igual sucede con el petróleo, pesado y sin refinar. En Colombia se acaba de descubrir, en Casanare, un gran pozo gasífero con producción hasta el 2030 pero, al gobierno actual poco le interesa. ¿Raro, no?
El exministro Juan Lozano preguntaba hace poco para que “necesita tanto dinero el gobierno”.

Los mal pensados creen que los dineros de las EPS, del Fondo de Estabilización, de los cafeteros, de los pensionados, etc., son para sacar adelante la constituyente de bolsillo y fortalecer grupos dispuestos a blindar al gobierno ante quienes desean defender la democracia colombiana. Vaya a saber uno lo que pueda suceder en los próximos dos años.

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