Entre el hambre y la pandemia

Natalia Bedoya

Cuando creímos haber superado la época de la cuarentena estricta y empezar el arduo camino para reactivar nuestra economía, vuelven los toques de queda prolongados, alcaldes y gobernadores restringen la movilidad por más de 48 horas, como si no hubiera sido suficiente para nuestra economía los meses del año 2020 que pasamos encerrados.

Es una decisión que, por supuesto, toman en pro de proteger la vida, pero una decisión que por más beneficiosa que parezca, trae consigo el hambre de muchos que viven de lo que ganan el día a día. Y no son solo los que viven de la informalidad, son los que se ven afectados por estas medidas, también otros sectores como los locales nocturnos, dueños y trabajadores de restaurantes.

Con certeza, igual que a mí, ustedes sienten el mismo dolor al llegar a un centro comercial y ver tantos almacenes cerrados, quebrados a causa del covid-19. Volvieron los trapos rojos en los restaurantes.

¿Quedarse en casa por más de 48 horas cada fin de semana es la solución? Me atrevería a decir que no, pues cuando se levanta el toque de queda, las aglomeraciones en sistemas de transporte masivo se hacen evidentes, el comercio al por menor en plazas es otro foco de contagio que aparece cada semana y con restringir la movilidad prolongada no se evita la propagación. Falta mayor control por parte de las autoridades locales y por supuesto conciencia ciudadana de la gravedad del virus.

El hambre también mata. El trabajo informal, comercios, restaurantes y bares necesitan re activarse para que sus trabajadores puedan subsistir, si a toques de queda por horarios y no prolongados.

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