Derechos Humanos y cuarentena

Alberto Ramos Garbiras

Los derechos humanos, su importancia, vigencia y aplicación en cualquier momento de la vida nacional son la prueba del funcionamiento de la Democracia. Si se suspenden, la Democracia deja de operar. Y si se limitan, las otras ramas deben ejercer el control. Aquí ante la pandemia y las actuaciones del gobierno a punta de decretos legislativos, todo se declinó para enfrentar una guerra con un enemigo invisible: El coronavirus. ¿Y cual es el papel de los jueces, los congresistas y la rama ejecutiva en época de guerra? ¿Qué clase de guerra enfrentamos? Una guerra atípica sin ejército contendiente. Una guerra sanitaria para erradicar a un enemigo microscópico, encontrándonos sin dotaciones para enfrentarlo por el desmantelamiento del sistema de salud privatizado desde hace 25 años y saqueado por depredadores del sector público.

Las medidas adoptadas con ocasión del estado de excepción no pueden entrañar discriminación alguna (artículo 14, ley 137 de 1994). Con varios sectores y grupos poblacionales se notó la discriminación: Los mayores de 70 años, los vendedores ambulantes y el sector terciario, los desplazados, los indigentes, los indígenas, los afrodescendientes, y otros. La dignidad humana se expresa en el rechazo a cualquier acto que pretenda usar a una persona para satisfacción o antojo del o instrumentalizador. Francesc Torralba, explica que, “La dignidad no es un concepto ornamental, ni vacío”. Es un rasgo propio inherente al ser humano que le permite no dejarse ultrajar o eludir las vejaciones de quien pretende aprovecharse por la condición económica de inferioridad de los demás para su beneficio, o aplicar el racismo o la xenofobia y arumbar a la gente. Cada ser humano se expresa y defiende como puede, para hacer valer la dignidad.

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