De la corrupción de Merlano

Natalia Bedoya

Aida Merlano no es más que una delincuente astuta que supo aprovechar el contexto político internacional para refugiarse en un país enemigo de la democracia colombiana; huyó a Venezuela, en donde sabía que iba encontrar protección de un régimen tiránico. Era consciente que ningún presidente amigo de la democracia pediría su extradición ante Nicolás Maduro, pues hacerlo conllevaría a reconocer la legitimidad que no tiene.

Y muy al estilo de una novela, Merlano se prestó para ridiculizar la institucionalidad colombiana. Si es cierta o no su denuncia sobre la corrupción de algunos políticos de la costa caribe, no sabemos. Pero la verdad es que su supuesta confesión carece de relevancia hasta que no entregue pruebas.

Lo que sí raya con la ridiculez es pretender decirle al mundo que un Presidente legítimo como Iván Duque la quiere asesinar, y aun más ridículo es justificar su proceder delictivo por ser una práctica reiterada en la política colombiana.

Merlano es una bandida, una corrupta prófuga de la justicia, que compró votos y debe responder ante las autoridades colombianas.

La compra de votos no puede ser la práctica común de las elecciones. Comprar votos es un delito, es corrupción y por supuesto, esta tradición debe ser castigada con todo el peso de la ley. Pero es necesario el rechazo social. Hay que castigar a los corruptos en las urnas, deben quemarse, hasta entender que la política no se hace comprando conciencias sino sirviéndole a la gente.

Necesitamos nuevas generaciones de políticos con el valor civil para desafiar a los corruptos y vencerlos.

Comments

Comparte esta noticia...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar