Célimo Sinisterra

Caciques asesinados por Sebastián de Belalcázar

Célimo Sinisterra

Hemos dicho que la llegada de Colón a lo que hoy es América significó dolor, muerte y exterminio de muchas culturas que durante siglos habían permanecido en el Abya Yala en sana paz y armonía.

Desde Alaska hasta Tierra del Fuego los cacicazgos eran símbolo de autoridad, los aborígenes creían en ellos y respetaban sus decisiones como parte fundamental de las creencias míticas y sobre todo por la obediencia a sus líderes.

Al momento de pisar tierras colombianas los mal llamados conquistadores se encontraron con una civilización extraña que poseía hábitos y costumbres desconocidos, pero que al fin y al cabo tenían lo que ellos buscaban; mucho oro y otras piedras preciosas que para los invasores eran de mucha importancia.

Fue así como tentados por los intereses económicos escribieron a la corona española para informarle al rey que en el nuevo mundo había una enorme fortuna de la cual los aborígenes no conocían su importancia y precio.

Esta buena noticia puso feliz al rey quien procuró embarcar a muchos españoles para que colonizaran la nueva tierra construyendo pueblos como La Española en lo que hoy es República Dominicana.

Ya en el tercer viaje de Cristóbal Colón en 1498, llegaron muchos conquistadores entre ellos Sebastián Moyano. Este señor quien nació en 1480 en la localidad de Belalcázar en España, a su llegada al nuevo mundo se cambió el apellido, Moyano por Belalcázar.

Sebastián era un hombre de porte militar lo que le permitió aprender rápidamente ciertas habilidades para tratar a los caciques y enfrentarlos bélicamente.

La pasión por el oro lo motivaron a iniciar una lucha sin cuartel contra los cacicazgos para apoderarse de su fortuna, primero fue a Centroamérica, luego llego al Perú donde se reunió con el genocida de Francisco Pizarro a quien ayudó para que a la posteridad asesinara al cacique Atahualpa.

Belalcazar siguió su ruta avasalladora contra los aborígenes lo que le permitió llegar al Ecuador para luego fundar la ciudad de Quito.

Sebastián de Belalcázar, genocida y xenocida de indios y negros

En su recorrido ya en el año 1535 y en compañía de Juan de Ampudia como lugarteniente, llega a lo que hoy es Popayán con 300 hombres fuertemente armados con arcabuces y mosquetes y de manera violenta ataca a 1000 aborígenes de las tribus pubenenses que habitaban esas tierras.

Se dice que el objetivo principal en las batallas contra los indígenas eran los caciques a quienes antes de asesinarlos los obligaba a que les entregara el oro que guardaban.

El señor adelantado como lo llamaron luego de asesinar a cientos de indígenas y caciques en Popayán, siguió su ruta por el río cauca en busca del dorado, Es así como llegó a Timba donde hurtó todo el oro de los indígenas sometiendo al cacique bajo amenazas de muerte.

El señor Moyano luego llega a lo que hoy es Jamundí, ahí mató a muchos aborígenes incluyendo a su cacique de nombre Jamundí.

Finalmente llega a Cali y se encuentra con un pueblo aborigen muy grande el cual estaba liderado por el cacique Petecuy.

Pues sin mediar palabras este español atacó con sus modernas armas a los aborígenes matando a su cacique para luego hurtarle el oro y violar a las indígenas, por supuesto que a las de mejor postura en la sociedad indígena, ahí intenta cambiarle el nombre al rio cauca que durante miles de años se llamaba rio bredunco, al fin y al cabo, termina llamándose rio cauca en memoria al cacique Cauca Yoco, Pedro Cieza de Leon le llamó rio grande.

Luego de su macabro recorrido y su legado de muerte llega a yumbo, y aquí funda la hacienda la estancia, hoy barrio la estancia y luego llega a vijes, en este último pueblo es que funda a Cali en nombre de Santiago de Compostela le pone Santiago Y Cali al parecer por la hija del cacique Petecuy que se llamaba Kali, o de los indios de la cultura Calima, por eso se llama Santiago de Cali.

Hoy la historia no da cuentas de los genocidios y xenocidios del señor Sebastián de Belalcazar quien, en compañías de Pedro de Añasco, y Juan de Ampudia invadieron el occidente del país dejando una estela de muerte y horror, no solo hacia la población indígena sino también contra los negros que para esa época ya estaban esparcidos por todo el hemisferio

Hoy los indígenas y los negros procuran resignificar la historia para que no se siga enalteciendo el nombre de un asesino como Sebastián de Belalcazar quien antes de llegar a estas tierras mató a garrote a su hermano y a un burro en España.

En Cajamarca Colombia ultimó a cientos de indígenas. El último crimen fue en contra de su coterráneo Jorge Robledo.

El derribamiento de la estatua de este colonizador y genocida ha sido una clara demostración de altruismo y reivindicación de un pueblo que sufrió las más crueles humillaciones por parte de este español quien fue fusilado en Cartagena cuando pretendía huir a su país cargado de oro producto del saqueo y muerte de los caciques y el exterminio de su cultura y los pueblos.

Hoy muchos habitantes de las comunas 6 y 7 de Cali no saben porque el nombre del barrio Petecuy; pues viene del cacique asesinado por Belalcázar quien era amo y señor de estas tierras y se llamó Petecuy Algunos líderes indígenas piden que en el lugar donde estaba la estatua de Sebastián, se ubique la del cacique Petecuy prócer y víctima del genocida de Sebastián Moyano.

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