Belleza humana subjetiva y efímera

En estos días que mucho se opinará sobre las candidatas al Reinado Nacional de la Belleza de Cartagena y que hasta se organizarán reinados escolares de niñas, no sobran algunas reflexiones sobre este subjetivo concepto, efímero a través de los tiempos. La historia de la pintura y las publicaciones de las antiguas revistas de farándula, muestran que en el siglo XIX eran bellos los cuerpos femeninos de curvas pronunciadas, antípodas de la miseria y el hambre. En el siglo XX predominó la exigencia de un rostro perfecto y un cuerpo estandarizado con medidas de noventa, sesenta, noventa. Entrado el siglo XXI, años del boom de la cirugía plástica, se ponen de moda los senos protuberantes y las colas pronunciadas.

En estos tiempos que se piensa que \»la belleza es el arma con la cual una mujer seduce a un amante y aterroriza a su esposo\»; quiero presentar a mis féminas amigas, lo que María Busquet de Cano publicó en una de sus columnas: \»… aunque es un don apreciable ser bonita, los hechos se complican si no existe un soporte más firme aparte del de vivir para ser siempre bella. La arruguita será la muerte; la flacidez, el tormento; la cirugía, el peligro; la vida, un ir y venir sin razón; los sentimientos, el dominio del físico\». A manera de postdata, también les transcribo el cuento El nacimiento de la col, del poeta Rubén Darío: \»La rosa temblando después que el Diablo le hizo caer en cuenta que ella tenía color, gracia y aroma, pero que no era tan útil como los demás árboles llenos de bellotas, le pidió a Dios: -¿Queréis hacerme útil? El Señor, sonriendo, respondió: -Sea hija mía. Entonces el mundo vio nacer la primera col\».

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