Balance de feria de Cali

Umberto Valverde

Después de una feria virtual cuestionada e investigada por cinco mil millones, la Feria del 2021, dirigida por Argemiro Cortés, fue otro desacierto de esta administración de Ospina, quien desde el año pasado permitió que Alex Zuluaga, gerente de Corfecali en ese entonces, desvinculara a Gary Domínguez para hacerle un daño irreparable al mejor evento de Feria, Melómanos y Coleccionistas, porque este año se redujo al extremo su presupuesto, se hizo en un pastizal y no se pagó a los participantes. En esa ubicación, la asistencia fue pobre, además recibió la inclemencia de la lluvia dos días. Ni sombra de los 8 años anteriores. El comité organizador luchó, pero se lo manifestaron de frente a Cortés: “Esto no se hace, es atacar y destruir el mejor evento de la Feria”.

Los desfiles, aún antes de pandemia, deben ser revaluados. El de carros, antiguamente eran estrictos en cuanto a la calificación de clásicos, ahora fue un desorden de “carros viejos”, motos y hasta buses. Esto ya no tiene sentido para Cali. El de Cali Viejo, sí, pero no hecho de esta manera. Roncancio, uno de sus fundadores, protestó abiertamente. Nadie supo cómo desfilaban. El más reconocido, el Salsódromo, también fue producto del caos. Mauro Castillo recibió carroza a las 2:00 p.m. No hubo hidratación para los participantes. Y en cuanto a concepto del desfile, no se vio. Respeto a Luz Aydé Moncayo, pero la dirección artística no funcionó. Además, el relato de televisión era de escuela, eso no corresponde a una capital mundial de la salsa.

El alcalde y Corfecali anunciaron no contratación de orquestas internacionales. Lo hicieron para la Verbena del Oriente, en una noche, dos orquestas cubanas, una boricua y dos cantantes cubanos. Ya veremos cómo presentan eso en la contabilidad y los valores que pagaron. En cambio, Argemiro Cortés maltrató y difamó al Grupo Niche, la orquesta insignia de Cali, ganadora del Grammy Anglo, que no lo ganará ninguna orquesta de salsa en 20 años. Por una mínima diferencia económica, los dejaron por fuera de la programación. Eso no es gratuito, es una persecución del alcalde Ospina al nombre de Jairo Varela.

La calle de la Feria fue tratada como relleno, con precios irrisorios. Además “contratan” dizque democráticamente a más de 150 orquestas que no existen, solo “trabajan” en diciembre. Corfecali y la Alcaldía de Cali organizaron una feria incluyente, para el Oriente, excluyente para Cali. Maltrato para la salsa de Cali, presupuesto para los cubanos, un propósito de acabar el Salsódromo y Melómanos. Una Feria de la improvisación. También se vendrán investigaciones.

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