septiembre 13, 2018

Lo ilegal no ata

François R. Cavard M.

Entre las muchas ligerezas cometidas por quienes redactaron esa cochinada de acuerdo de impunidad para las farc, la más grave tiene que ver con la validez que dicho libelo debía tener para que hubiese podido producir efectos jurídicos.

Para empezar, ¿cuál es la causa lícita de esa porquería firmada, la paz? Falso, esa fue la patraña, porque las ya conocidas y verdaderas causas son ilícitas: Lavado de activos producto de actividades criminales, y absoluta impunidad para delitos atroces como la pedofilia y la pederastia, entre otras… Cero y va uno.

¿Cuál es el objeto lícito sobre el que recae la firma de esa hediondera y que no contraviene las leyes, la paz? Nada más mendaz, porque atar la pedofilia y la pederastia a delitos políticos es infame e ilegítimo ya que los derechos de los menores de edad son irrenunciables y “… se aplicarán de preferencia a las disposiciones contenidas en otras leyes.” – Artículo 5° del Código de la Infancia y la Adolescencia (Ley 1098 de 2007)… Cero y van dos.

¿Acaso ese maldito acuerdo carece de vicios de consentimiento como el dolo? Menos aún, el tiempo transcurrido ha probado que los firmantes de esa inmundicia pretendían engañar a un pueblo trabajador, democrático, honesto y valiente para obtener unos beneficios… Cero y van tres

¿Las partes firmantes eran legalmente capaces, tenían capacidad legal para poder obligarse? Por supuesto que no: Una de las partes obró de manera clandestina y criminal y jamás tuvo el apoyo ciudadano, mientras que la otra parte son las farc… Cero de cuatro: Ese execrable acuerdo es ilegal, y lo ilegal no nos ata colombianos!