La clave es la cooperación

Wilson Ruíz

Uno de los grandes retos de las autoridades es combatir la delincuencia y mejorar la percepción de seguridad. Las acciones en contra del crimen organizado no paran, los resultados de las operaciones de la Fuerza Pública desarrolladas a finales del año pasado y comienzos del presente demuestran esa lucha, con duros golpes en contra de sus cabecillas y finanzas.

El esfuerzo del Estado se hace insuficiente si no hay un compromiso de toda la ciudadanía en prevenir y denunciar. Por supuesto que es la Fuerza Pública la responsable de garantizar la seguridad en el país, pero es difícil para ella controlar actos terroristas o acabar la delincuencia sin una red de pobladores que informe sobre posibles hechos criminales en su sector.

El compromiso de todos permitirá desarticular las bandas criminales y bajar las estadísticas de ilícitos como hurtos y homicidios que amedrentan a los ciudadanos.

La mejor opción es denunciar cuando se conozca de la ocurrencia de un delito. Si uno sabe de expendios de droga, sitios donde desmantelan vehículos, refugios de maleantes o paquetes abandonados de manera sospechosa, no se puede dudar en llamar a la Policía, más allá de que se ofrezca o no recompensa. La remuneración más gratificante para nuestras familias son ciudades por las que se pueda transitar sin ningún temor.

Las autoridades, de la mano del Gobierno Nacional y las alcaldías, tienen la obligación de desarrollar estrategias como incrementar el número de cámaras para ofrecer más vigilancia, realizar inteligencia para golpear la cúpula de las bandas criminales y hacer contrainteligencia para combatir la corrupción dentro de la Fuerza Pública, pero sin el apoyo de los vecindarios es muy difícil lograr óptimos resultados.

La clave para mejorar la seguridad es la cooperación ciudadana.