septiembre 11, 2018

Los invasores de tierras avanzan en la ocupación ilegal

Incendios e invasores

Además del problema ambiental, detrás de los incendios hay otras amenazas.

Después de casi todos los incendios forestales que se han registrado en los cerros de Cali la conclusión ha sido la misma: hubo manos criminales.

Las conflagraciones son provocadas por quienes aprovechan el tiempo seco para prender fuego y así despejar terrenos que tienen en la mira para invadir.

Además del desastre ambiental que implica incendiar vastas áreas de cobertura vegetal, los incendios provocados representan otra amenaza que Cali debe contener: el crecimiento irregular de la ciudad.

En gran medida los problemas urbanos de la capital del Valle del Cauca, como su déficit vial, por ejemplo, se deben a que las autoridades de los últimos 40 años han sido permisivas con los invasores de tierras.

Predios que se pudieron desarrollar de manera planeada y técnica, en el oriente y en las laderas, fueron poblados de facto, irrespetando la propiedad privada y desconociendo los conceptos de desarrollo urbanístico y las normas técnicas de construcción.

Lo grave es que este fenómeno que tanto daño le ha hecho a Cali no se detiene. Basta darse un paso por la vía al mar para ver cómo los invasores de tierras avanzan en la ocupación ilegal de predios en las goteras de la ciudad que se sigue hinchando sin que se tomen medidas de fondo para impedirlo.

La urbanización sin planeación le ha traído a Cali problemas de movilidad, ambientales, de salud pública y hasta de seguridad; las zonas de expansión que le quedan a la capital del Valle deben desarrollarse de manera legal y técnica, y para ello es fundamental que las autoridades no dejen solos a los dueños de los predios, pues todo indica que los promotores de las invasiones tienen algunos vínculos que los favorecen.