diciembre 05, 2018

Gracias, Paloma

Leonardo Medina Patiño

El debate del martes 27 de noviembre en el Congreso de la República quedó para la historia de la corrupción en Colombia.

Una joven senadora popayaneja, capricorniana, logró descubrir lo que a voces se decía, pero que en el momento menos esperado se destapó: un vídeo de 14 minutos que fue el descenso al infierno de Gustavo Petro, y no saldrá de allá.

Catorce minutos que seguramente para él fueron eternos y que lo siguen siendo, porque día a día se enloda más con sus propias explicaciones.

Y dice, y al otro día desdice, y sale su adlátere mayor Hollman Morris y acusa a los demás menos a Petro; continúa Gustavo Bolívar y también señala y cuestiona, pero la corrupción que los permea, según ellos nunca los toca, así los hechos se expliquen por sí solos.

La muerte política de Petro es inevitable. Lo derrotamos en las urnas pero seguía, algo menguado sí, pero persistía a través del colectivo estudiantil, de las marchas, de la cacareada consulta anticorrupción que lideró y de la que ya dignamente Claudia López lo recusó, porque no pueden incluirla en el mismo toldo que a él.

Gracias, Paloma Valencia. Mujer digna que le ha vuelto la dignidad a Colombia y ha podido demostrar con pruebas incontrastables, cómo la corrupción llega a quienes pregonan que los demás son corruptos pero no miran sus propios bolsillos o mejor sus bolsas, donde reciben dineros, al parecer, de lo que él mismo dice denunciar.