septiembre 10, 2018

O se ganan la confianza del país o perpetúan la violencia

Encrucijada con el ELN

Es apenas lógico que se exija renunciar al secuestro para negociar.

Es compleja la situación en la que se encuentran los acercamientos entre el Gobierno Nacional y la guerrilla del ELN, pues parece que se llegó a un punto en el que no hay avances que permitan reanudar los diálogos formales.

El presidente Iván Duque condicionó el tema a que el grupo armado ilegal libere a todos los secuestrados y renuncie a esta práctica y demás actividades criminales para iniciar la exploración, pero esto no le gustó al ELN.

Lo que el ELN llama “condiciones inaceptables” son unos principios básicos para generar la confianza necesaria tanto al Gobierno Nacional como a los colombianos, que requieren pruebas de buena voluntad para seguir adelante.

Los líderes del ELN deben comprender que a estas alturas de la historia resulta   imposible validar prácticas abominables como el secuestro, menos si sus autores alegan razones políticas, pues se cae en una gran contradicción entre el discurso y la acción.

En ese sentido, la renuncia al secuestro es lo mínimo que puede pedirle el país a la guerrilla que, además, debería dar muestras de arrepentimiento por el daño causado a cientos de plagiados y a sus familias, como los afectados por los secuestros masivos de La María y el kilómetro 18, para citar dos dolorosos episodios que tocaron al Valle del Cauca.

Si bien no se debe renunciar a la búsqueda de una salida negociada con el ELN, ésta no puede ser a toda costa, o se corre el riesgo de que la mayoría de los colombianos no avale los acuerdos a los que se llegue, como ocurrió en el proceso adelantado con las Farc.

La salida a esta encrucijada, entonces, depende de la sensatez de quienes toman las decisiones en el ELN: o se ganan la confianza del país o perpetúan la violencia.