Cali, octubre 14 de 2026. Actualizado: martes, octubre 13, 2026 19:39
El terremoto del 10 de agosto dejó una pregunta inmediata para el sector empresarial colombiano: ¿cómo ayudar realmente? Cuatro días después de la tragedia, la respuesta comienza a verse en carreteras, aeropuertos, centros de distribución, restaurantes, sistemas financieros y redes de atención.
La característica de muchas de estas iniciativas es que las organizaciones no se limitaron a realizar una donación económica.
Cada una empezó a utilizar su propia infraestructura y conocimiento: las empresas de transporte movilizan ayudas; las de alimentos producen y entregan comida; las farmacéuticas aportan medicamentos e insumos; una aerolínea utiliza su conectividad para llegar al Pacífico; mientras compañías financieras y aseguradoras ofrecen alivios y acompañamiento.
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La medida estará vigente entre el 13 de agosto y el 13 de septiembre.
La decisión parte de una necesidad que aparece después de una emergencia: movilizarse también cuesta.
Miles de personas necesitan desplazarse para reunirse con familiares, realizar trámites, llegar a sus trabajos, buscar ayudas o atender situaciones derivadas del terremoto.
Por su parte, Expreso Palmira puso su infraestructura al servicio de las donaciones.
Según la campaña divulgada por la compañía, las personas pueden enviar gratuitamente ayudas desde Bogotá, Medellín, Ibagué, Armenia, Tuluá, Buga o Palmira hacia Cali, Pereira y Manizales, seleccionando como destinatarios a Gestión del Riesgo, Cruz Roja o Banco de Alimentos.
FSQ Group, a través de Qbano, comenzó a coordinar la entrega de sándwiches destinados principalmente a rescatistas, socorristas y personal médico.
La empresa cuenta con capacidad de entrega en Manizales, Buenaventura, Buga, Cali y Armenia.
A la iniciativa se sumaron franquiciados de distintas ciudades, que coordinan donaciones de alimentos no perecederos, kits de aseo y elementos de primera necesidad.
Postobón comenzó, entretanto, la entrega de 86.460 litros de agua y otras bebidas, con los cuales espera beneficiar inicialmente a más de 17.200 personas entre damnificados, heridos y trabajadores que participan en las operaciones de rescate y atención.
Las entregas se coordinan con autoridades locales y regionales y con iniciativas humanitarias. La compañía espera superar los 100.000 litros entregados durante esta semana.
La solidaridad también se dirige hacia sus propios trabajadores. Postobón informó que está acompañando a colaboradores y familias afectados en Cali, Yumbo, Pereira, Dosquebradas y Manizales mediante recursos para alimentación y vivienda y apoyo psicosocial.
Afidro y sus compañías afiliadas aprobaron una estrategia humanitaria que va mucho más allá de entregar medicamentos.
El plan comprende cuatro frentes: medicamentos e insumos médicos; elementos para alojamiento temporal, como colchonetas y cobijas; logística para transportar insumos hasta territorios afectados; y equipos como plantas eléctricas y torres de iluminación para mantener operativos centros de atención y puestos de salud.
Los medicamentos adquiridos serán entregados al Banco de Medicamentos para coordinar su almacenamiento y distribución, incluyendo aquellos que necesitan cadena de frío.
El plan será ajustado conforme evolucionen las necesidades identificadas en los territorios.
En los territorios donde llegar por tierra resulta más complejo, la capacidad logística puede convertirse en una de las ayudas más valiosas.
Satena puso en marcha una jornada para recolectar y transportar alimentos, medicamentos e insumos hacia Quibdó, Buenaventura, Nuquí y Condoto, aprovechando su presencia y conectividad con el Pacífico colombiano.
La aerolínea también se unió a Karma Cine para desarrollar sancochos comunitarios en Quibdó, Buenaventura y Nuquí.
El Sistema Coca-Cola decidió utilizar otra de sus fortalezas: su capacidad de distribución.
Además de habilitar un punto de recepción en Bogotá, dispuso camiones que recorrerán diferentes sectores de Bogotá y Medellín recogiendo directamente las donaciones de los ciudadanos, evitando que necesariamente tengan que desplazarse hasta un centro de acopio.
Se reciben alimentos no perecederos, productos de higiene, ropa y sábanas limpias, elementos de protección, insumos para primeros auxilios y productos para mascotas.
Posteriormente serán llevados al centro nacional de acopio dispuesto por el Gobierno para canalizar la ayuda hacia las comunidades afectadas.
La respuesta empresarial está comenzando a ocuparse igualmente de aquello que no aparece entre los escombros.
Sura fortaleció sus alternativas de orientación en salud mental para asegurados y afiliados.
La compañía recuerda que después de una emergencia pueden aparecer miedo, ansiedad, tristeza, insomnio y otras respuestas emocionales.
Los asegurados de pólizas de Salud y de Vida Sura cuentan con orientación en salud mental de la Compañía a través de la línea #888, el WhatsApp 315 275 7888.
Los afiliados de ARL Sura pueden acceder a orientación en salud mental a través de la línea 01 8000 511 414, opción 1, opción 4.
Los afiliados de EPS Sura cuentan con orientación especializada a través del WhatsApp 317 518 0237.
La respuesta comienza además a mirar más allá de los primeros días. Manos Visibles creó el Fondo de Reconstrucción S.O.S. Pacífico, enfocado en Chocó y Buenaventura.
Una primera tractomula con 35 toneladas de ayudas llegó a Quibdó el 14 de agosto y, mediante una operación coordinada con otros aliados, se preparó el traslado aéreo hacia San José del Palmar de 11 toneladas de alimentos —equivalentes a 1.000 paquetes alimentarios— y tres toneladas de agua.
Pero el Fondo plantea un desafío de mayor duración: trabajar en salud mental, recuperación de viviendas con daños no estructurales, protección de la niñez y conectividad comunitaria.
La organización proyecta incluso centros equipados con antenas satelitales y paneles solares, buscando que parte de la infraestructura construida para enfrentar la emergencia permanezca posteriormente en los territorios.
Las acciones emprendidas después del terremoto dejan una reflexión sobre el papel de las empresas durante una catástrofe. No todas tienen que aportar de la misma manera.
Una aerolínea puede transportar, una empresa de buses puede mover gratuitamente las donaciones, una cadena de restaurantes puede alimentar rescatistas, una compañía de bebidas puede garantizar hidratación, los laboratorios pueden suministrar medicamentos y preservar cadenas de frío, una entidad financiera puede aliviar un gasto cotidiano, una aseguradora puede acompañar emocionalmente y una organización social puede convertir los recursos recibidos en proyectos de reconstrucción.
En las primeras horas de una tragedia importa cuánto se dona.
Pero conforme pasan los días aparece una pregunta posiblemente más importante: ¿durante cuánto tiempo permanecerá la ayuda?
Porque después de rescatar sobrevivientes vendrán meses de reconstrucción de viviendas, recuperación económica, atención psicológica, regreso a las escuelas y restablecimiento de las comunidades.
El verdadero alcance del compromiso empresarial comenzará a medirse también allí: cuando la emergencia deje de ocupar las primeras páginas, pero miles de familias todavía estén intentando comenzar de nuevo.
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