Cali, agosto 13 de 2026. Actualizado: miércoles, agosto 12, 2026 21:49

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Nancy Fernández Gil asume la presidencia del Club Rotario Cali

“Servir transforma tanto a quien recibe como a quien decide tender la mano”

Nancy Fernández Gil asume la presidencia del Club Rotario Cali con el propósito de fortalecer el tejido social y generar un impacto duradero

Con el lema “Genera un Impacto Duradero”, Nancy Fernández Gil inicia su periodo 2026-2027 como presidenta del Club Rotario Cali.

Su apuesta es fortalecer la amistad como base del servicio, consolidar alianzas que multipliquen el impacto social e inspirar a más personas a descubrir que el servicio puede cambiar vidas. En esta entrevista habla sobre los desafíos del Valle del Cauca, el liderazgo femenino y los proyectos que espera dejar como legado.

Usted llega a la presidencia del Club Rotario Cali bajo el lema “Genera un Impacto Duradero”.

¿Cuál es esa huella que quiere dejar al finalizar su periodo 2026-2027 y qué transformación espera impulsar en la comunidad?

Mi mayor deseo es que, al terminar este año rotario, las personas recuerden que el Club Rotario Cali no solo ejecutó proyectos, sino que fortaleció la capacidad de unir voluntades para servir.

Quisiera dejar un club más cercano, más integrado y aún más conectado con la comunidad.

Un club donde la amistad sea la base del servicio y donde trabajemos de la mano con nuestro Club Satélite Cali Centro, Rotaract Cali, Interact Cali, los otros cinco clubes rotarios de Cali, clubes de otras ciudades de Colombia, clubes de otros países y diferentes organizaciones para multiplicar el impacto.

En la comunidad espero contribuir a fortalecer proyectos que mejoren la calidad de vida de las personas, pero, sobre todo, sembrar la certeza de que cuando ciudadanos, empresas, universidades y organizaciones trabajan unidos, pueden generar cambios que realmente perduran.

Rotary es una organización que históricamente ha trabajado desde el servicio y la solidaridad.

En una sociedad donde muchas veces predomina el individualismo, ¿cómo lograr que más personas entiendan el poder de “dar de sí antes de pensar en sí”?

Creo que las personas no se convencen con discursos; se convencen con ejemplos.

Cuando alguien participa por primera vez en una jornada de servicio y ve la sonrisa de un niño, el agradecimiento de una familia o la esperanza que recupera una comunidad, entiende que servir transforma tanto a quien recibe como a quien decide dar.

Nancy Fernández Gil, sonriente durante su posesión como presidenta del Club Rotario Cali, sosteniendo el mazo y la campana rotaria tradicionales.

Vivimos tiempos en los que hace falta reconstruir la confianza y el sentido de comunidad.

Rotary lleva más de un siglo demostrando que el servicio une a personas muy diferentes alrededor de un mismo propósito.

Estoy convencida de que todos tenemos algo para aportar: tiempo, conocimiento, experiencia, contactos o recursos. Servir no depende de cuánto se tiene, sino de la voluntad de compartir.

Asumir un liderazgo social implica conocer de cerca las necesidades de la gente.

Después de tantos años vinculada al servicio, ¿cuál es la realidad del Valle del Cauca que más le preocupa y dónde considera que Rotary puede generar un mayor impacto?

Me preocupa especialmente la falta de oportunidades para muchos niños y jóvenes, porque cuando una persona siente que no tiene futuro, es mucho más vulnerable a la violencia, a la deserción escolar y a la desesperanza.

También me preocupa la pérdida del sentido de comunidad. Necesitamos volver a creer que juntos podemos resolver los problemas.

Rotary puede aportar muchísimo en educación, salud, desarrollo económico, liderazgo juvenil y fortalecimiento del tejido social.

No pretendemos reemplazar al Estado, pero sí ser un aliado que conecte capacidades y movilice personas para construir soluciones sostenibles.

Cada vez más mujeres ocupan espacios de decisión y liderazgo.

¿Qué representa para usted asumir la presidencia del Club Rotario Cali y qué mensaje les entrega a otras mujeres que quieren liderar procesos de cambio?

Para mí es un honor muy grande y, al mismo tiempo, una enorme responsabilidad.

No lo vivo como un logro personal, sino como una oportunidad para servir desde el liderazgo.

He aprendido que liderar no significa mandar; significa inspirar, escuchar, construir consensos y ayudar a que otros brillen.

A las mujeres les diría que no esperen sentirse completamente preparadas para asumir un reto.

Muchas veces el crecimiento ocurre precisamente cuando aceptamos desafíos que parecen más grandes que nosotras.

El liderazgo femenino aporta sensibilidad, capacidad de diálogo, perseverancia y una enorme habilidad para construir equipos. Hoy más que nunca el mundo necesita esa forma de liderar.

Los grandes cambios sociales muchas veces no nacen de grandes discursos, sino de pequeñas acciones sostenidas en el tiempo. ¿Cuál ha sido esa historia, proyecto o persona que le confirmó que servir realmente puede cambiar vidas?

Nancy Fernández Gil, sonriente durante su posesión como presidenta del Club Rotario Cali, sosteniendo el mazo y la campana rotaria tradicionales.

Después de varios años en Rotary he conocido muchas historias que me han marcado profundamente.

He visto comunidades que recuperan la esperanza gracias a un proyecto de agua potable; jóvenes que descubren un nuevo camino a través de programas de liderazgo; y familias que sienten que no están solas porque alguien decidió tenderles la mano.

Pero quizá la enseñanza más importante me la dejó mi padre, José Daneri Fernández. Él fue el primero de diez hermanos en ingresar a la universidad gracias al apoyo de un tío.

Desde que comenzó su vida laboral ayudó a sus hermanos, luego a muchos de mis primos e incluso a personas que no conocía, convencido de que la educación transforma la vida de quien aprovecha esa oportunidad y mejora la calidad de vida de toda una familia.

Definitivamente, el servicio transforma la vida de quien recibe, pero también cambia profundamente la de quienes servimos.

Cada proyecto me ha recordado que una acción aparentemente pequeña puede convertirse en el comienzo de una historia completamente diferente para una persona, una familia o una comunidad.

Si pudiera convocar a los caleños y vallecaucanos a sumarse a una sola causa durante su presidencia, ¿cuál sería y por qué considera que este es el momento de actuar?

Los invitaría a sumarse a la causa de reconstruir el tejido social.

Nuestro departamento necesita más personas dispuestas a confiar unas en otras, a colaborar y a entender que los grandes desafíos no los resuelve una sola institución.

Este es el momento de actuar porque los retos son enormes, pero también lo son las capacidades que tenemos como región. Cada ciudadano puede convertirse en un agente de cambio.

No hace falta pertenecer a Rotary para servir; basta con decidir que queremos dejar el lugar donde vivimos un poco mejor de como lo encontramos.

Cuando termine este periodo y mire hacia atrás, ¿qué tendría que haber pasado para que Nancy Fernández Gil pueda decir: “Valió la pena, cumplimos nuestra misión”?

Podré decirlo si logramos fortalecer aún más el espíritu de amistad y compañerismo dentro de nuestra familia rotaria; si más jóvenes encuentran en Rotary un espacio para crecer y si logramos concretar las subvenciones globales en las que ya estamos trabajando.

Una de ellas permitirá dotar con equipos especializados la sede de Alta Tecnología de la Fundación IDEAL, institución fundada por nuestro Club hace más de 65 años y dedicada a la rehabilitación y habilitación física y cognitiva.

La otra corresponde al proyecto “El límite no es el cielo”, una iniciativa que busca despertar en niños y niñas el interés por las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas, abriendo oportunidades para acceder a becas universitarias.

Ambas iniciativas solo serán posibles si consolidamos alianzas con otros clubes rotarios de Colombia y del mundo, además de empresas y organizaciones que quieran sumarse para seguir generando impacto mucho después de que termine este año rotario.

Al finalizar este periodo, podremos decir que cumplimos nuestra misión si las comunidades que acompañamos sienten que realmente mejoramos su calidad de vida.

También sentiré que valió la pena si logramos inspirar a más personas a descubrir la alegría de servir, porque los cargos pasan y los periodos terminan, pero las personas que motivamos para servir seguirán transformando vidas durante muchos años.

Ese, para mí, es el verdadero significado de generar un impacto duradero.


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