Cali, diciembre 9 de 2025. Actualizado: martes, diciembre 9, 2025 16:59
Durante la Convención Bancaria 2025, Javier Suárez, presidente de la Junta directiva de Asobancaria, defendió la solidez del sistema financiero colombiano y pidió compromiso del Estado con el manejo fiscal.
También anunció ambiciosas metas en crédito, inclusión y sostenibilidad.
En una intervención extensa, el presidente de Asobancaria describió a la banca como “el sistema circulatorio” del país: el que irriga recursos al aparato productivo, desde grandes industrias hasta pequeños productores.
El discurso arrancó con un repaso al contexto económico: luego de una fuerte contracción del -7,2% en 2020, Colombia vivió un rebote excepcional en 2021 (10,8%), seguido de un freno con crecimiento de solo 0,7% en 2023.
La buena noticia es que en 2024 ya se alcanzó un 1,7% y para 2025 se proyecta 2,5%.
La inflación, uno de los mayores retos recientes, ya bajó del 13% al 5,2%, y se espera que continúe cediendo.
Esto abre espacio para nuevos recortes en tasas de interés, aunque —advirtió— el Banco de la República debe actuar con prudencia ante las incertidumbres globales.
Uno de los puntos más críticos fue el estado de las finanzas públicas.
El déficit fiscal, que llegó a 7,8% del PIB en 2020, se mantiene elevado.
Aunque el Gobierno plantea una meta de -5,1%, los analistas prevén hasta -7,4%.
“Este es uno de los grandes desafíos del país. Urge una acción responsable del Estado”, planteó.
Pese a las dificultades macroeconómicas, el sistema bancario colombiano ha demostrado resiliencia.
Aunque sus rentabilidades han bajado, conserva una solvencia promedio del 14%, muy por encima del mínimo legal.
“Esto no es un activo de los bancos, es un activo de los colombianos”, recordó.
Los niveles de acceso también son destacables: el 96% de los adultos tienen al menos un producto financiero, y el 69% de los clientes dicen estar satisfechos con su banco.
El país cuenta con más de 1.500 corresponsales bancarios por cada 100 mil habitantes, cifra superior a la mayoría de países comparables.
El sector financiero tiene hoy una cartera de 720 billones de pesos, de los cuales más de 100 billones están dirigidos a mipymes y pequeños productores, tanto a través de crédito comercial como de consumo productivo.
Además, hay cerca de 134 billones en cartera sostenible: 98 billones en lo social, 29 en clima y 7 en gobernanza.
Con apoyo de entidades públicas como Finagro y Findeter, la banca ha llegado a zonas históricamente excluidas, financiando asociaciones campesinas, mujeres víctimas del conflicto y jóvenes rurales.
Uno de los ejemplos destacados fue el de una cooperativa cafetera de Planadas, Tolima.
El sector fijó metas ambiciosas: llevar la cartera de crédito al 60% del PIB antes de 2030 (hoy está en 44%), subir la inclusión crediticia del 51% al 70%, triplicar la cartera verde de 29 a 115 billones y acompañar la reducción del uso del efectivo a través de sistemas como el SPI del Banco de la República.
También reiteró su compromiso con la ciberseguridad, la lucha contra el lavado de activos y el fortalecimiento de la institucionalidad público-privada.
La metáfora con la que cerró Suárez: “Colombia es un cuerpo vivo, y el sistema financiero es su sistema circulatorio. Nuestra misión es llevar oxígeno a todos los músculos de la economía: desde los más grandes hasta los de motricidad fina, que son nuestros pequeños empresarios”.
El mensaje fue claro: la banca está lista para acompañar al país en sus retos, pero necesita reglas fiscales claras, estabilidad jurídica y una visión compartida de desarrollo.
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