diciembre 06, 2018

El sentido de pertenencia se despierta con el alumbrado

El gran valor del alumbrado

El efecto colectivo de la iluminación pública navideña justifica su costo.

Aunque algunos cuestionen la destinación de $12 mil millones para el alumbrado navideño de Cali y argumenten que la ciudad tiene otras necesidades que podrían cubrirse con esos recursos, hay que reconocer que la inversión que se realiza en la iluminación decembrina de la ciudad vale la pena, pues impacta intangibles de gran valor: la autoestima de los caleños y el sentido de pertenencia.

Pocas veces los caleños se dan a la tarea de caminar la ciudad en las noches, de vivir sus espacios públicos, y menos en la zona del centro, pero cada año con el alumbrado navideño esto se logra.

En 2012 el entonces alcalde Rodrigo Guerrero tomó la decisión de no realizar el alumbrado navideño, aduciendo los altos costos de la decoración luminosa, lo que motivó el rechazo de la gran mayoría de caleños acostumbrados a ver la ciudad llena de color en las noches decembrinas. Fue tal la molestia que esta decisión ocasionó en la gente, que la administración municipal tuvo que improvisar un alumbrado parco y al año siguiente volvió la fiesta de luces a las calles de la ciudad.

El alumbrado es parte ya de la tradición decembrina de Cali, y la alegría contagiosa y colectiva que despierta en el grueso de los caleños justifica la inversión, por eso duele ver cómo vándalos destrozan algo que tiene tanta importancia para los caleños y que es financiado con sus impuestos.

Por eso hoy, cuando se encenderá el alumbrado navideño, la invitación a los caleños es a vivir la ciudad, a apropiarse de los espacios públicos y a cuidar las luces y los adornos que son parte de una bella tradición y una inversión de sus recursos.