Cali, noviembre 29 de 2020. Actualizado:

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Investigan origen de hallazgo

Petroglifos del Casanare corresponderían a un “alto” lugar ancestral

Los grabados en roca hallados en la finca El Guadual, de la vereda Palmichal, en el municipio de Sabanalarga, retratarían el pensamiento cosmológico de las comunidades que habitaron la zona hace miles de años, y estarían en un “alto lugar ancestral”.

“Este sitio es como pensar en la máxima institución de una religión, por ejemplo la católica”, explica el antropólogo José Virgilio Becerra, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

En este ejemplo, el “alto lugar” sería la Ciudad del Vaticano, donde se pueden estudiar documentos históricos del catolicismo, su creación, la construcción de los edificios y hacer un recorrido hasta hoy.

En palabras del profesor Becerra, los trabajos de investigación que se han adelantado en esa zona habían arrojado indicios de la existencia de dichos yacimientos arqueológicos.

Tras el hallazgo por parte de los pobladores, las entidades locales contactaron al docente, quien se dirigió hasta la finca acompañado de dos de sus estudiantes de la UNAL.

“Antes de la llegada de los europeos hubo otras personas, que son nuestros ancestros, y que tuvieron una manera de forjar su pensamiento cosmológico; por eso hay evidencia de círculos concéntricos, de moyas, un alto número de espirales y de especies que se pueden asociar con representaciones astrales”, detalla el docente de la UNAL.

Agrega que hoy existen ejemplos de comunidades indígenas que representan el Sol y otras estrellas con símbolos similares a los encontrados en los petroglifos.

Una de las ideas que refuerza esta teoría es el hallazgo de los petroglifos, a menos de 600 m, de lo que se conoce como moyas, agujeros de unos 10 cm de profundidad que al llenarse de agua lluvia funcionan como un “espejo” hacia el cielo.

“La observación de estos orificios muestra la ubicación de ciertas estrellas. Se trataría de una especie de calendario de eventos como el desplazamiento, la siembra o la cosecha”, explica el profesor Becerra.

Pictografías y petroglifos

Por lo general las expresiones de arte rupestre se agrupan en dos: los esculpidos en piedra –en los que se retira la roca para hacer canales– y las pictografías o pinturas, en las que a la piedra se le agrega algún pigmento para crear dibujos.

“Entre pictografías y petroglifos en esa región, sumando la Serranía de La Lindosa en el Guaviare, y la Serranía de Chiribiquete en el Guaviare y Caquetá, tendríamos una de las mayores zonas del mundo en arte rupestre”.

Hace unos siete años la UNAL adelantó un inventario patrimonial arqueológico en 17 de los 19 municipios de Casanare (faltaron Sabanalarga y Yopal).

El profesor Becerra señala a que “la zona de piedemonte colombiano está ligada en lo arqueológico: uno sigue los Andes hacia los Llanos desde la Sierra Nevada del Cocuy, pasa por Arauca, Casanare, Boyacá, Cundinamarca, Meta, Caquetá y Guaviare, y llega al Putumayo, de ahí a Ecuador o Perú, y encuentra que la zona tiene elementos comunes, no puede ser trabajado como algo independiente”.

El docente, experto en socioarqueología, pone de ejemplo estructuras pétreas, es decir talladas en piedra, halladas en Perú y que datarían de 3.000 años a. C.

También alude a los hallazgos del profesor Gonzalo Correal Urrego, de la UNAL, en el municipio de Gachalá (Cundinamarca), donde se encontró la inhumación intencional más antigua de Colombia, que data de unos 9.000 años.

“Durante décadas pensamos que estos petroglifos y pictografías eran de comunidades que venían de los Andes y llegaban a las tierras bajas. Lo que estamos evidenciando es que la génesis de las culturas andinas está en la Amazonia”.

Autores de los petroglifos

Los investigadores pueden usar drones para registrar el lugar del hallazgo, por lo general se usa iluminación rasante, es decir al amanecer o al anochecer, y así aprovechar la forma en que la luz ilumina la roca.

También se emplean trípodes que tienen entre 5 y 6 m de altura y con ellos se fotografía la roca desde arriba.

Además se pueden calcar los petroglifos usando una tela suave, generalmente quirúrgica, en la cual se frota papel carbón para grabar la imagen sin tocar la roca. Según el profesor Becerra, ese lienzo se le entrega a la población local para que se conozca la existencia del lugar.

Explica además que se cuenta con suficientes datos como para entender que los petroglifos fueron hechos por poblaciones diferentes y durante cientos o miles de años.

“No podemos buscar si hay una firma, pues estos petroglifos fueron intervenidos por grupos humanos que conformaron un alto lugar; este es importante en la medida en que esos humanos les fueron atribuyendo elementos culturales hasta crear un petroglifo de grandes dimensiones, de cerca de 63 m2”.

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