diciembre 12, 2018

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Claves a tener en cuenta en la gestión de gobierno corporativo

Por: Rodrigo García Ocampo – Socio Director
Email: rgarcia@sfai.co

El Gobierno Corporativo se ha impulsado de una manera decidida en los últimos 15 años y ha impactado en ámbitos como las comisiones de auditoría, los sistemas de control interno, en la información financiera y no financiera así como en la estrategia fiscal, entre otros. Sin embargo, el reto está en incorporar materialmente este nuevo marco al conjunto de la organización.

La internacionalización de las empresas y el acceso a mercados financieros de todo el mundo, sobre todo anglosajones, ha contribuido a dinamizar y promover un buen Gobierno Corporativo.

De hecho, las firmas de private equity y los fondos institucionales son considerados los grandes generadores de las mejores prácticas de Gobierno Corporativo.

La importancia del Gobierno Corporativo
El Gobierno Corporativo es un concepto abierto que implica el establecimiento de un conjunto de relaciones entre la dirección de la empresa, su consejo de administración o junta directiva, sus accionistas y otros actores interesados (clientes, inversores, proveedores, acreedores, empleados, etc.).

Esta práctica proporciona también, como se señala en el documento que recoge los Principios de Gobierno Corporativo de la OCDE y el G20, la estructura a través de la cual se fijan los objetivos de la sociedad y se determina la forma de alcanzarlos y supervisar su consecución. Asimismo, toma en cuenta factores que influyen en el proceso de toma de decisiones de una empresa, como el medio ambiente, la ética empresarial o las prácticas anticorrupción.

En los últimos años, el Gobierno Corporativo se ha convertido en uno de los instrumentos más efectivos para transmitir confianza a los inversores, así como para prevenir, mitigar o evitar -en la medida de lo posible- que situaciones indeseables del pasado puedan volver a producirse, proporcionando el entorno de control y equilibrio necesarios para reforzar las buenas prácticas empresariales.

De este modo, en los últimos años hemos asistido a un doble movimiento que sitúa al Gobierno Corporativo en el punto de mira:
“La comunidad financiera en su conjunto ha aumentado la demanda de información sobre las prácticas de Gobierno Corporativo. Es un aspecto que ya no sólo se limita a la Inversión Socialmente Responsable ni a los inversores institucionales, sino que cada vez se incorpora más a los criterios de decisión de la mayor parte de los inversores. Este aumento de la demanda por parte de los inversores y accionistas está muy condicionado por el papel creciente de los proxy advisors o asesores de voto, que han impulsado -a través de la formulación de recomendaciones- una mejora de los sistemas de Gobierno Corporativo de las organizaciones.

“A su vez, han proliferado una serie de iniciativas encaminadas a mejorar las prácticas de Gobierno Corporativo (fundamentalmente de las sociedades cotizadas) por parte de los reguladores y supervisores, cuya intensidad se ha multiplicado a partir del inicio de la crisis financiera internacional.

El Buen Gobierno Corporativo se ha convertido en una preocupación global, y en consecuencia también en un aspecto clave en la agenda corporativa de las empresas, los inversores y los reguladores

Los beneficios de un Buen Gobierno Corporativo
Un buen posicionamiento en Gobierno Corporativo ayuda a las empresas a proteger y crear valor porque:

Mejora su capacidad de acceso a financiación
Aumenta su valoración en el mercado
Fortalece su proceso de decisiones, su performance y perfil de riesgo
Alinea los intereses de los accionistas y de los administradores ya que facilita la relación entre ambos
En definitiva, genera confianza en el mercado, los accionistas, el regulador y resto de stakeholders en el futuro a corto, medio y largo plazo de las compañías.

El diagnóstico
Realizar un diagnóstico de la situación actual de la empresa en materia de Gobierno Corporativo es fundamental porque contribuye a identificar las áreas de mejora que redundarán en un incremento en la capacidad de dar valor y sostenibilidad a la actividad de la compañía.

Asimismo, es garantía de resultados, transparencia y seguridad jurídica.

Además, es un criterio de valoración para la comunidad financiera, un elemento clave para el regulador y el supervisor e incide en el posicionamiento público de las compañías.