Canasta familiar e impuestos

Rodrigo Fernández Chois

Todo buen financiero debe balancear el presupuesto que le ha sido asignado buscando fuentes de financiación para cumplir con todos los compromisos presentes y futuros.

Esta será una misión titánica para el nuevo jefe de las finanzas públicas del gobierno electo que, dicho sea, recibe un sobre endeudamiento de su predecesor.

Como la teoría económica demuestra que no hay mejor manera de recaudar copiosos tributos que gravando los bienes que tienen una demanda inelástica a su precio, surge la bri-llante idea de gravar la canasta familiar.

Una pequeña explicación: un bien cuya demanda es inelástica al precio es aquel que, aunque le suban el precio no se reduce su consumo. Un ejemplo lo encontramos en el mercado de las drogas prohibidas.

Su demanda es muy inelástica al precio para la población adicta a ellas, cosa que aprovechan los delincuentes.

Pero esta característica no es exclusiva de los mercados negros, también la encontramos por ejemplo en el mercado de las medicinas o los licores.

Esta es una de las razones por las que es económicamente eficiente gravar con altas tasas particularmente a estos últimos.

Sin embargo, esta objetividad y pragmatismo de la teoría económica tributaria choca con premisas morales cuando se trata de bienes esenciales que satisfacen necesidades básicas de supervivencia, esas que se hayan en la base misma de la pirámide de Maslow.

El hecho de que no se pueda vivir sin comer sea una brillante tesis para implementar una política tributaria que grave los bienes que componen la canasta es sin lugar a dudas muy eficaz económicamente hablando, pero pavorosamente criminal desde los demás puntos de vista.

Comments

Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar