abril 20, 2017

Yumbo y la violencia política

¿A ninguna autoridad le interesara en serio resolver la relación entre violencia y política de este municipio?

El asesinato del excongresista Moisés Orozco reabre el debate sobre la amenaza  a la que se enfrentan quienes se atreven a hacer política en Yumb. Son ya tantos los casos de políticos de esa localidad que han caído víctimas de las balas que quienes siguen de cerca el tema público en el Valle del Cauca dicen de manera cruda, y lamentablemente corroborada por los hechos, que en la capital industrial no hay campaña sin muerto.

En junio próximo se cumplirán seis años del asesinato del entonces diputado y candidato a la Alcaldía de Yumbo, Fernando Vargas, crimen que sigue en la impunidad. En 2011, cuando ocurrió este hecho, el entonces ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, habló de “una mafia” que amenazaba a la política de ese municipio, pero la razón por la que el proselitismo es una actividad de alto riesgo en la capital industrial del Valle sigue siendo un misterio.

En el caso de Jairo Romero, candidato a la Alcaldía de Yumbo asesinado en 2004 junto a sus dos escoltas, tres hombres fueron condenados como autores materiales, pero nada se supo de los determinadores del crimen.

El historial de asesinatos políticos de Yumbo ametira una investigación coordinada entre los organismos de inteligencia del Estado, la Fiscalía General de la Nación y la Policía Nacional, pero en Bogotá no le han dado al tema la importancia que amerita.

Es un pésimo precedente, no solo para Yumbo y el Valle del Cauca, sino para todo el país, que a menos de once meses de las elecciones legislativas un muy posible candidato al Congreso haya sido asesinado. Ojalá este crimen no se pierda en los anaqueles de la impunidad y no sea el anuncio de un proceso electoral marcado por la violencia.