Marzo 03, 2017

¿Y la paz?

Que las Farc entreguen las armas no garantiza paz si el Gobierno permite la consolidación de otros actores armados

Mientras el Gobierno Nacional está obnubilado con el inicio de la entrega de armas por parte de las Farc, en los territorios otrora controlados por el grupo armado ilegal la violencia no cesa, y en algunos casos, como el de Tumaco, en el departamento de Nariño, tiende a recrudecer.

Un informe de Noticias Caracol reveló cómo tras el repliegue de las Farc de este municipio, en el que sembraron terror por años, hay cuatro organizaciones delincuenciales que se disputan el control territorial.

El acoso del “Clan del golfo”, la “Empresa”, “Nuevo orden” y disidentes de las Farc ha provocado el desplazamiento de 134 familias de la zona rural de Tumaco. En teoría se fue la guerrilla, pero las amenazas y las extorsiones no.

En ese sentido, para la gente de Tumaco la entrega de las armas por parte de las Farc no representará paz, allá simplemente hubo cambio de verdugos.

Lo que está ocurriendo en el puerto nariñense es una prueba irrefutable de que la paz estable y duradera prometida por el presidente Juan Manuel Santos va más allá de las Farc. De nada servirá el desgaste político de negociar con las guerrillas si el Estado permite que los territorios ocupados por éstas pasen a manos de otras organizaciones criminales.

Lo que está ocurriendo es inaudito, pues sugiere que el Gobierno Nacional no se preparó para afrontar algo que todo el mundo le advirtió.

La principal amenaza a la paz no son los críticos del acuerdo de La Habana, es el propio Gobierno que es débil y permisivo con la delincuencia. Como van las cosas, la negociación con las Farc servirá sólo para despejarle el camino a otros grupos ilegales.