marzo 17, 2017

Violencia y paz

Wilson Ruiz

Es claro que la consolidación del proceso de paz, con la concentración de los desmovilizados de las Farc y la entrega de armas por parte de esa organización, no pondrá fin a la violencia en el país.

Los agentes generadores de violencia arreciaron su accionar ilegal en busca del control de los territorios que fueron abandonados por las Farc.

Regiones de explotación minera, extensos territorios con cultivos ilícitos, corredores viales para las actividades al margen de la ley, son muchas de las fuentes de ingreso que buscan organizaciones al margen de la ley.

Los episodios de dolor continúan. Anualmente, según datos del Gobierno, se registran 12.000 homicidios. Siguen vigentes casos de asesinatos de activistas de Derechos Humanos, de acuerdo con la Oficina del Alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, en el 2016 murieron de manera violenta 64 activistas.

El Ministro de Defensa informó que para contrarrestar las acciones delictivas de las organizaciones que quieren apropiarse de esos territorios, fueron movilizados 80.000 miembros de la Fuerza Pública a 160 municipios que anteriormente eran de influencia de las Farc.

Se requiere la presencia de la Fuerza Pública no solo en las cabeceras municipales, también en zonas rurales donde se están registrando los enfrentamientos. Igualmente es necesario activar programas de desarrollo para las zonas que fueron azotadas por los grupos al margen de la ley durante los más de 50 años de conflicto.

No habrá paz si el Estado no hace presencia con su  institucionalidad en todo el territorio nacional, brindando seguridad e implementando programas de desarrollo social.
@WilsonRuizO