diciembre 22, 2016
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Valle seguro

Miguel Yusty

Terminando este año, la gobernadora de los vallecaucanos debe sentirse segura, pues su departamento registra como nunca antes había acontecido una tendencia sostenida en la reducción del homicidio principalmente y de los delitos de bajo impacto.

Estoy seguro que esta circunstancia debe llenar de confianza a todos lo vallecaucanos y debe tener pensativos y meditabundos a todos aquellos que de manera presurosa apostaron a que esta variable se le iba a convertir en un verdadero galimatías, y que el departamento iba a quedar sumido a partir de enero del 2016 en una guerra sin cuartel. La seguridad ha sido desde la construcción del programa de gobierno, una de sus más visibles preocupaciones.

Fue quizás la única candidata que en el desarrollo de la campaña electoral elevo a categoría de razón de estado, el devolvernos la tranquilidad. Un foro sobre este tema explicó su plataforma y las rutas para atacar el homicidio y sobretodo comprometerse en controlar el territorio para contrarrestar los planes del crimen organizado.

La Política Integral de Seguridad implementada durante este año abarca todo el periodo y le apuesta a reducir la tasa de homicidios por cada cien mil habitantes a menos de treinta, y dejar montada una estructura que responda a la consigna principal del Post Conflicto como: “es la construcción de la paz desde las regiones”.

Esta circunstancia ha obligado a trabajar articuladamente con el gobierno nacional, pero sin perder los mecanismos de autonomía que tienen a disposición las regiones.

Los consejos de seguridad dejaron de ser reuniones rutinarias. Desde el 4 de enero, en que se inicio la intervención en Palmira que registraba altísimos índices de homicidio e inseguridad hasta la fecha se han llevado a cabo múltiples reuniones, pero sobre todo se ha respondido a las exigencias de cada región, dando como resultado que la intervención en Palmira y Buenaventura se ha convertido en modelo nacional para inmovilizar el accionar de las bandas criminales.

Lo más importante que ha pasado durante este año es que por primera vez se ha construido un liderazgo en seguridad desde la institucionalidad civil, rompiendo la tradición de las últimas administraciones, que entregaron de manera ingenua el manejo de la seguridad solamente a la policía.

Las experiencias exitosas de otros países y otras ciudades enseñan que cuando el liderazgo proviene de sus autoridades civiles, la sostenibilidad en la reducción de la criminalidad se convierte en una constante. Los resultados son tan importantes que hasta en las “2 orillas” publicación poco condescendiente con los mandatarios regionales ha reconocido los logros en esta materia.

El Valle presenta una situación curiosa, sus municipios sin incluir a Cali presentan una importante disminución de homicidios, pero cuando se la incluye, los homicidios aumentan o disminuyen precariamente. Esto obliga a que el próximo año ya con la taza para la seguridad en plena operatividad se puedan realizar tareas comunes entre el Alcalde y la Gobernadora, para que ese peso de la ciudad no afecte los resultados del departamento.

Finalmente podemos decir que este 2016, y como gran noticia para los vallecaucanos, nuestro departamento será el aportante más importante del país en la reducción general de homicidios. Feliz navidad.